Cuidados de los bebés prematuros en casa

Bebés prematuros

Cuando el bebé puede respirar sin aporte de oxígeno y llega a un peso adecuado  (en general por encima de 2.000 gramos), no necesita del calor de la incubadora (mantiene su temperatura estable), puede alimentarse por succión y si no existen otros problemas, estará en condiciones para darle el alta. Es recomendable que antes de irse a casa con el niño se informe bien sobre los cuidados que requiere el niño, como la medicación (nombre, dosis, posología...), la alimentación, etc.
 
Una vez en casa será necesario:
 -  Extremar las medidas de higiene, y lavarse bien las manos antes de tocar al bebé. Evitar el contacto con mucha gente, que puede ser portadora de gérmenes que afecten al bebé.
   
Evitar cambios bruscos de temperatura. Conviene evitar que se enfríen, pues los primeros días quizá no sean capaces de controlar su temperatura.
   
Vigilar la alimentación y el peso. Quizá no llore cuando tenga hambre (la inmadurez del sistema nervioso hace que no sepa cuándo está hambriento), y puede tardar más tiempo en alimentarse. Las tomas deben hacerse en pequeñas cantidades y a intervalos frecuentes. Si se alimenta con biberón, se le puede ofrecer una tetina más blanda especialmente diseñada para niños prematuros, que reduce el esfuerzo para succionar.
   
Controle la frecuencia y consistencia de las heces, si está estreñido o tiene diarrea consulte a su médico.
   
Un bebé prematuro necesita un ambiente tranquilo, con luz tenue y sin ruido.
   
Al manejar al bebé hay que tener en cuenta que su cuello no tiene aún fuerza para sostener bien la cabeza y habrá que cogerlo con precaución para sujetársela de algún modo.
   
No se debe fumar en su cercanía, los prematuros son más propensos a padecer enfermedades respiratorias.
   
Seguramente, el bebé deberá ser controlado más a menudo por el pediatra, ya que su crecimiento y su desarrollo pueden necesitar un seguimiento especial.