Complicaciones respiratorias en los bebés prematuros

•  Apnea
  Parada respiratoria (durante más de 15 segundos) por no tener organizados los reflejos naturales de respiración. Afecta a muchos prematuros.

Durante una crisis de apnea, el bebé deja de respirar y su frecuencia cardíaca puede bajar. En la UCIN, los bebés prematuros están bajo observación constante, y cuando tiene lugar una crisis de apnea se les frota o se les dan unas palmaditas en el brazo o en la pierna.

Generalmente estas crisis van disminuyendo a medida que el niño va madurando, pero si las crisis de apnea son frecuentes, el bebé puede requerir medicación y/o un respirador.
   
•  Conducto arterial persistente o conducto arterial patente (CAP)
  El conducto arterial o ductus arteriosus es un vaso sanguíneo cuya función en el feto es unir la arteria pulmonar con la aorta para oxigenar la sangre sin que sea necesaria la oxigenación de ésta a través de los pulmones, es decir, evita que la sangre pase por los pulmones, ya que el feto recibe el oxígeno que necesita a través de la placenta, no del aire inspirado.

En los bebés a término, el conducto arterioso se cierra nada más nacer para que la sangre pueda circular hacia los pulmones y absorber oxígeno, pero suele permanecer abierto en los bebés prematuros (afecta sobre todo a los prematuros de menor tamaño). Cuando ocurre esto, se produce un exceso de irrigación sanguínea en los pulmones que puede provocar dificultades respiratorias y a veces insuficiencia cardíaca. El conducto arterioso persistente se diagnostica mediante una ecocardiografía, y se suele tratar con un medicamento que permite cerrar eficazmente ese conducto en más del 80% de los lactantes, aunque algunas veces puede requerirse cirugía.
   
Displasia broncopulmonar (DBP) o Enfermedad pulmonar crónica (EPC)
   
  Consiste en un acúmulo de líquido en los pulmones, cicatrices y lesiones pulmonares crónicas secundarias a la intubación y a la utilización de oxígeno en las primeras semanas, que comprimen los bronquios y dificultan la respiración del niño, y como consecuencia no llega suficiente oxígeno a los tejidos. Afecta principalmente a los bebés prematuros de menor tamaño que requieren tratamiento permanente con oxígeno suplementario y tratamiento con respirador, así como a los que tienen problemas complicados con SDR.
   
  El tratamiento suele consistir en la administración de medicamentos y oxígeno (para ir suspendiendo la respiración asistida de forma progresiva), el control del líquido excesivo y el aporte de calorías adicionales para el crecimiento. Por lo general, sus pulmones se curan durante los dos primeros años de vida, aunque muchos niños con DBP desarrollan una enfermedad pulmonar crónica similar al asma.
   
Síndrome de dificultad respiratoria (SDR) o síndrome de la membrana hialina
   
  Dificultad para respirar por inmadurez pulmonar que afecta a muchos bebés prematuros (suele aparecer en prematuros de menos de 34 semanas). Los pulmones inmaduros del bebé no producen suficiente cantidad de una sustancia denominada surfactante, por lo que el bebé no puede expandir sus pulmones y respirar por sí solo. Se aprecia por la dificultad para respirar, y puede confirmarse  mediante una radiografía de los pulmones y análisis de sangre.
   
  Este síndrome tiene tratamiento y muchos bebés lo superan sin problemas. Cuando no se puede evitar el parto prematuro, a la mayoría de las mujeres embarazadas se les administra un medicamento justo antes del parto para prevenir el síndrome de dificultad respiratoria neonatal. Después del nacimiento se puede administrar al bebé un surfactante  artificial y soporte respiratorio con aparatos especiales.