Otras complicaciones en los bebés prematuros

Anemia
  Muchos bebés prematuros carecen de la cantidad suficiente de glóbulos rojos para transportar la cantidad adecuada de oxígeno a todas las células del cuerpo, debido a que no producen muchos hematíes y los que producen tienen una vida más corta, y además se extraen muestras de sangre para realizar pruebas de laboratorio.

Si el bebé es anémico, suele desarrollar problemas de alimentación y crecer más lentamente. La anemia también puede agravar los problemas cardíacos o de respiración. Estos bebés pueden tratarse con medicamentos que aumentan la producción de glóbulos rojos (eritropoyetina o EPO), o con transfusiones de sangre. En los casos de anemia persistente se les administran suplementos de hierro.
   
Enterocolitis necrotizante (NEC)
  Es un inflamación que causa destrucción de cantidades variables de intestino. Algunos bebés prematuros (principalmente los de menor tamaño) desarrollan este problema intestinal potencialmente peligroso de dos a tres semanas después del nacimiento, que puede llevar a dificultades de alimentación, hinchazón abdominal y otras complicaciones. La NEC puede diagnosticarse mediante análisis de sangre y pruebas por imágen, como radiografías. Los bebés afectados se tratan con antibióticos y se alimentan por vía intravenosa mientras su intestino se cura. La mayoría de estos niños se recuperan, pero en algunos casos es necesario realizar una cirugía para extirpar las secciones lesionadas del intestino.
   
Hemorragia intraventicular (HIV)
  Son hemorragias cerebrales que se producen en algunos bebés prematuros (sobre todo en los nacidos antes de las 32 semanas de gestación) debido a la inmadurez y fragilidad de los vasos cerebrales. La hemorragia puede causar presión en el cerebro y daño cerebral.

Normalmente, estas hemorragias se producen durante los primeros tres días de vida, y pueden diagnosticarse mediante un ultrasonido. Actualmente es poco frecuente, gracias al uso de fármacos para prevenirla.
   
Hipotensión arterial
  Es una complicación que afecta a muchos prematuros. Puede ocurrir poco después del parto, debido a una infección, a una pérdida importante de sangre o fluidos, o a los medicamentos administrados a la madre antes o durante el parto. Se trata incrementando el aporte de líquidos, o administrando medicamentos para aumentar la tensión arterial. Los bebés que padecen hipotensión arterial porque han perdido sangre pueden necesitar una transfusión de sangre.
   
Ictericia o hiperbilirrubinemia
  Niveles elevados de bilirrubina, que hacen que los bebés presenten un color amarillento en la piel y en los ojos. Aunque la ictericia leve es bastante frecuente incluso en bebés a término, es mucho más habitual en los prematuros, ya que sus hígados no se encuentran lo suficientemente maduros para eliminar la bilirrubina de la sangre con suficiente rapidez, y se acumula en el organismo.

Los niveles de bilirrubina extremadamente altos pueden provocar lesiones cerebrales. A través de análisis de sangre se puede comprobar si las concentraciones de bilirrubina  son muy altas y, en ese caso, se puede tratar al bebé con unas lámparas especiales (fototerapia) que ayudan a su organismo a transformar la bilirrubina en moléculas más solubles que se eliminan rápidamente por el hígado. En contadas ocasiones, la ictericia grave se tiene que tratar con un tipo de transfusión de sangre especial.
   
•  Infecciones
  Los bebés pueden contraer estas infecciones de sus madres antes, durante o después del parto, o bien proceder de alguna otra fuente. Las infecciones son una grave amenaza para los bebés prematuros, porque tienen su sistema inmunológico inmaduro, y son incapaces de combatir de manera eficiente las bacterias, los virus y otros organismos que pueden causar infecciones. Prácticamente todas las partes del cuerpo se pueden infectar, algunas de las infecciones normalmente observadas en los bebés prematuros son: neumonía (infección pulmonar), sepsis, meningitis, infecciones urinarias, etc. Se realizan análisis de sangre, líquido cefalorraquídeo y orina para comprobar si existe infección, y se trata con antibióticos.
   
Retinopatía del prematuro (ROP)
  Complicación grave que consiste en un crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos del ojo. Puede llevar a la pérdida de la visión y se produce principalmente en los bebés de menor tamaño nacidos antes de las 32 semanas de gestación. Si las lesiones son leves, los ojos se curan con poca o ninguna pérdida de la visión. En los casos más graves puede causar ceguera. A todos los bebés prematuros se les examina los ojos en la UCIN para determinar si padecen esta alteración.