Cómo afectan las infecciones hospitalarias a los prematuros

Prevenir infecciones, básico para el desarrollo cerebral del bebé

 
Las infecciones asociadas a cuidados sanitarios se producen en uno de cada diez bebés prematuros, llegando hasta el 30 por ciento cuando pesan menos de 1.500 gramos al nacer. La higiene y el cambio de hábitos entre el personal sanitario son básicos para evitar los contagios.   Prematuros: infecciones hospitalarias
 
Se considera que un niño recién nacido es prematuro cuando cuenta con menos de 37 semanas de gestación. Estos bebés tienen más posibilidades de sufrir problemas de salud al nacer porque sus órganos y sistemas no han terminado de formarse. En la mayoría de los casos requieren atención especial en una unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN), con personal médico y equipos especializados.
 
En España este tipo de infecciones sucede en el 10 por ciento de los casos, que llega hasta el 30 por ciento cuando estos niños pesan al nacer menos de 1.500 gramos, según se dio a conocer en el XXIII Congreso Nacional de Neonatología. Las infecciones nosocomiales -que se adquieren en un hospital- en los servicios de neonatología son hoy en día la principal causa de muerte entre el recién nacido prematuro, en palabras de la doctora Belén Colomer.
 
 
 

Incubadora: aumentar los cuidados sanitarios

 
A los cuidados específicos que reciben los bebés prematuros hay que añadir una estricta vigilancia para que no adquieran infecciones asociadas a cuidados sanitarios, ya que su sistema inmunitario no está suficientemente maduro para hacer frente a los principales gérmenes que producen las infecciones. Éstos son las bacterias, seguidos de los hongos que suponen una mayor mortalidad -del 20 por ciento-, y después los virus, que cuentan con una menor incidencia.
 
 
     
  Tres de cada diez de los prematuros que ingresan en las unidades de cuidados intensivos sufren una infección. El presidente de la Sociedad Mundial de Perinatología, Xavier Carbonell, explica que estos bebés necesitan tratamientos "agresivos" que implican un contacto del personal sanitario o de sus propios padres que les contagian el germen de forma involuntaria.  
     
 
 
Por su parte, el doctor especialista Paolo Manzoni ha dicho que la prevención también se debe considerar como "un reto" para evitar las secuelas neurológicas o de otros muchos tipos, que sufren los bebés por el contagio de gérmenes. Manzoni, principal experto mundial en el estudio de la cándida albicans, resaltó la incidencia que tiene sobre este hongo el fluconazol, una droga sin efectos colaterales que reduce en un 80 por ciento las infecciones. Por último, ha resaltado la capacidad preventiva sobre las infecciones que tiene la proteína lactoferrina, contenida en la leche de vaca, que en cantidades concentradas ayuda a la maduración del intestino del prematuro.
 
Entre las medidas preventivas, el doctor López Sastre, presidente del Grupo de Hospitales Castrillo, explica que en una unidad de cuidados intensivos neonatal pueden trabajar unas cien personas al día, además de la presencia de los padres de los recién nacidos, y el contagio se puede producir con que tan sólo unas pocas de esas personas no cumplan las normas de higiene. López Sastre hacía hincapié en la importancia "extrema" del lavado de manos y en un cambio de los hábitos entre el personal sanitario.
 

 

 

Grandes prematuros: más riesgo psiquiátrico

 
Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de Suecia y Gran Bretaña entre bebés con menos de 32 semanas de gestación, existe un mayor riesgo entre estos niños de desarrollar trastornos psiquiátricos a partir de los 16 años. La revista Archives of General Psychiatry publicó este informe, que muestra una fuerte relación entre los nacimientos muy prematuros y los trastornos psiquiátricos como psicosis, depresión severa o trastorno bipolar.
 
Una de las razones básicas que explican estos resultados es la diferencia entre el desarrollo cerebral de un gran prematuro y un bebé con 40 semanas de gestación. No obstante, los expertos que han realizado este estudio después de analizar los datos de 1,3 millones de registros médicos suecos en el periodo 1973-1985, señalan que la mayoría de los bebés prematuros no desarrolla trastornos mentales. En la muestra estudiada, el primer caso de hospitalización por alguna causa psiquiátrica se produjo en 2002.