Omega 3: Cómo ayuda al buen desarrollo de tu bebé

Clave para el desarrollo cerebral y la formación de la retina del niño

 
Los ácidos grasos omega 3 están presentes en muchas estructuras de nuestro organismo, como la retina, el esperma o el cerebro. Participan en muchos procesos como la coagulación sanguíneo y el funcionamiento del sistema inmune.  Que la futura madre cuente con unos  buenos niveles de ácidos grasos omega 3 es básico para el desarrollo de niño. Es fundamental para que su bebé crezca adecuadamente dentro de ella y se desarrolle bien durante los primeros años de vida. Descubre qué son, cuáles son los alimentos que te los proporcionan y por qué ahora no deben faltar en tu dieta.
 
Los ácidos grasos omega 3 son grasas poliinsaturadas, necesarias para el organismo pero que no puede fabricar por sí mismo,  por  lo que "los debe obtener a través de la alimentación". Se diferencia tres tipos de ácidos grasos: el ácido alfa-linoléico (ALA) que es precursor en el organismo de los de mayor interés por sus propiedades saludables para nuestro organismo, que son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido eicosapetaenoico (DHA)", afirma Laura Zurita Rosa, nutricionista miembro de la Asociación Madrileña de Dietistas-Nutricionista (ADDINMA). Al bebé, estos ácidos grasos omega 3 le llegan a través de la placenta en su fase fetal y tras su nacimiento lo obtiene a través de la leche materna. "A la mujer gestante y lactante se le recomienda una ingesta de 200 mg de DHA, en concreto para poder suministrar al feto y al bebé la cantidad necesaria de estos nutrientes esenciales que pasan vía placentaria y por la leche materna, y vitales en una etapa tan fundamental en el desarrollo cerebral y visual de su hijo", añade Laura Zurita.
 

Omega 3, dónde están

El pescado es la fuente principal de ácidos grasos omega-3 en la dieta humana, y son los pescados de las familias a las que pertenecen los atunes, las sardinas y los salmones los que presentan un mayor porcentaje de ácidos grasos omega-3 de cadena larga DHA y EPA (de los 0,24 g/100 g del atún a los 1,10 g/100 g de la caballa). Los mariscos también son una fuente discreta (mejillones, almejas, quisquillas o berberechos, entre otros). Los aceites de germen de trigo, los frutos secos como las nueces o avellanas, también contienen omega 3 pero de cadena corta (ALA) y precursor en el organismo pero en menor dosis del EPA y DHA. Además, en la actualidad, también podemos encontrar productos enriquecidos en omega 3 (leches, huevos, etc.), especialmente pensados como alternativa de consumo para las personas con alergias a las fuentes naturales de estos nutrientes, así como suplementos nutricionales para su consumo directo y alcanzar con ellos las dosis recomendadas, afirma Laura Zurita.A las embarazadas se les debe recomendar consumir pescado pequeño tamaño rico en ácidos grasos omega 3, unas tres veces en semana, además de un puñado de nueces, junto con un alto consumo de verduras de hoja verde oscura y de sal yodada o marina.