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Un desayuno equilibrado mejora el rendimiento escolar

A mayor variedad, menor consumo infantil de grasas por la mañana

 
Los niños que desayunan tienen mayor rendimiento académico y son más rápidos y hábiles a la hora de resolver problemas. Así lo señalan investigadores de la Universidad de California que han realizado un estudio de cómo un buen desayuno mejora las calificaciones de los niños en exámenes. Cuando los niños omiten esta comida sufren decaimiento, falta de concentración y mal humor. El funcionamiento del cerebro depende directamente del aporte de glucosa extraída de los hidratos de carbono ingeridos en el desayuno.

 

     
  Los estudios revelan que cuando los escolares no tienen suficiente hierro en la sangre les resulta difícil prestar atención y concentrarse, presentan dificultades de percepción, se vuelven irritables y bajan sus calificaciones en pruebas de inteligencia.


El ayuno durante la mañana produce efectos adversos en la capacidad de memoria como recordar una lista de palabras o leer en alto un relato.
  Un desayuno equilibrado mejora el rendimiento escolar
     

 

Estudios relacionados en la población en distintos países han evidenciado aportes significativamente inferiores para el hierro, calcio, magnesio, zinc, tiamina y vitamina B en los niños que no desayunaban en comparación con los que comían esta ración.
 
Las investigaciones dejan claro que el desayuno mejora el rendimiento físico y algunas capacidades intelectuales relacionadas con los procesos de aprendizaje. Así se señala en uno de los estudios más detallados sobre la importancia de esta comida, el Estudio enKid, en el que participa uno de los mayores expertos en nutrición, el doctor  Javier Aranceta, donde se insiste en que  "los niños que no desayunan difícilmente consiguen complementar con las demás raciones del día los aportes necesarios de energía, calcio y otros nutrientes".
 
 
     
  El estudio explica que un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de la ingesta energética a lo largo del día y proporciona además una ración de seguridad de ingesta adecuada para muchos nutrientes. En este sentido, se ha demostrado que los niños experimentan una caída más rápida en los niveles de glucemia que los adultos y que el desayuno reorienta el perfil metabólico del organismo, aumenta la secreción de insulina, lo que provoca la utilización de los glúcidos como sustrato energético, favoreciendo otras funciones como la lipogénesis y el predominio parasimpático.  
     
 
 
"La ausencia de desayuno hace que estos cambios homeostáticos se prolonguen durante la mañana y puedan reflejarse en una disminución de las capacidades cognitivas" y precisa que "la función cerebral puede ser más vulnerable a esta situación en los niños, cuyas facultades cognitivas están en proceso de maduración" y que puedan ser más proclives al fracaso escolar.
 

 

 

Los efectos de un buen desayuno en el organismo

   
Consumo de grasas menor. El consumo de tostadas, pan, galletas, cereales… aumentan los aportes calóricos realizados a partir de los hidratos de carbono, reemplazando a otros de mayor contenido en grasa como la bollería industrial.   Desayuno infantil: efectos sobre el organismo
   
Ayuda a controlar el peso. Las personas que desayunan mantienen su peso dentro de límites saludables más que aquellas que ayunan. El desayuno ayuda a repartir las calorías durante el día y ayuda a no picar entre horas productos que hacen engordar como "snacks", golosinas, dulces, bollería, refrescos…
   
Aumenta el aporte de fibra. Si incluimos panes y cereales integrales, aportaremos mucha más fibra a nuestro organismo.
   
Aporta vitaminas y minerales. Contribuye a que se alcancen las recomendaciones de ingesta de vitaminas y minerales. Los estudios realizados en diferentes países en la población infantil han demostrado que los niños que no desayunan presentan niveles significativamente menores de minerales como hierro, calcio, magnesio y zinc; y de vitaminas como la tiamina y la piridoxina. Además, el desayuno mejora el rendimiento físico e intelectual.
 
   

 

   

El desayuno en la historia de la humanidad

 
En el Antiguo Egipto se reparte por primera vez la ración energética en tres comidas diarias. La primera era muy ligera, y podría constituir lo que hoy entendemos por desayuno, y estaba constituido por pan de trigo, mijo y cebollas. En Grecia consistía en vino puro y tortitas de cereales cocidas en ceniza, y en ocasiones se acompañaba de aceitunas o higos secos. Los romanos se tomaban pan de ajo, un poco de queso y vino. El proceso de urbanización y los cambios sociales y culturales se han ido reflejando en la composición del desayuno. En España ha sido siempre una comida ligera antes de irse a trabajar al campo, pero se compensaba con el almuerzo a media mañana, entre las 10 y las 11. Hoy día, en Francia e Italia, el desayuno típico lo constituye el café con tostadas y mantequilla; en Gran Bretaña lo acompañan de huevos con bacón; en Alemania con queso y embutidos; en Grecia con queso de cabra y aceitunas y en algunos lugares de España se sustituye el pan con mantequilla por tostadas o aceite o tomate, o por galletas o algún producto de bollería.
 
 
Charo Barroso