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"Los padres son los responsables de que sus hijos desayunen"

Experto en endocrinología y nutrición del IMEO

Nuestros niños no desayunan como debieran. El primer paso para enmendarnos es reconocer esa carencia, que afecta directamente al crecimiento y al rendimiento escolar. El segundo, cambiar esta situación y hacer lo posible para que los escolares desayunen con tiempo suficiente, ganas y más variedad en la mesa.


El endocrinólogo Rubén Bravo, experto en nutrición infantil del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos explica como debería ser un desayuno equilibrado.
  Los padres son los responsables de que sus hijos desayunen en condiciones
 
 
 
¿Son muchos los niños españoles que van al colegio sin desayunar, cerca de un 10 por ciento, ¿qué está fallando?
 
Están fallando los padres sin ninguna duda: hay una falta de información y exceso de dejadez por su parte, a tomarse la alimentación de sus hijos como algo primario y en primera línea de importancia.
 
¿Son los padres conscientes de la importancia que un buen desayuno tiene para sus hijos? ¿Son los últimos responsables de que los niños desayunen mal?
 
Creo que en parte, y esa es la opinión que tenemos en IMEO, que los padres andan por un lado algo desinformados, y por otro lado le dedican poco tiempo a la comida principal del día que es el desayuno. Por supuesto los padres son los únicos responsables de que sus hijos desayunen en condiciones, tanto invirtiendo el tiempo necesario como una selección de alimentos completa y fundamental.
 
Muchos pequeños dedican entre cinco y diez minutos a desayunar ¿cuál es el tiempo recomendable? ¿Hay que acostarles antes para levantarles descansados y que puedan disfrutar del desayuno?
 
El tiempo mínimo para desayunar y no engullir, debería oscilar entre los 20 y 30 minutos. Invirtiendo menos tiempo estamos inculcando a nuestros hijos la ansiedad hacia la comida, y no el disfrute, estamos perdiendo un momento clave de corta reunión familiar, donde los padres pueden prestar interés real por los quehaceres diarios de sus niños. Acostarse antes sería una opción muy recomendada.
 
Con las prisas, difícilmente resulta una comida agradable, ¿podemos tomar medidas la noche anterior como poner la mesa y algunos ingredientes para ganar tiempo?
 
Cualquier "truco" para ganarle algunos minutos al tiempo actual dedicado al desayuno es muy bien venido. Es una gran idea dejar todo preparado para el día siguiente, invirtiendo menos en la elaboración y más en la ingesta y conversación.
 
Siempre será mejor compartirlo con los padres, ¿no?
Sin ninguna duda. Actualmente la relación entre padres e hijos está más distanciada pues en muchos casos ambos trabajan, y el tiempo que pasan juntos es menor, por lo que se hace imprescindible aprovechar los momentos compartidos.
 
A la vista de los datos que evidencian que los niños realizan un pobre desayuno ¿Desayunan mejor en el colegio que en casa?
 
La amplia mayoría de los niños, y así las estadísticas nos lo indican, desayuna simplemente un lácteo, y otro tanto no desayunan nada hasta la hora del recreo, donde las opciones mayoritarias se centran en un producto de bollería industrial, por lo que podríamos decir si sumamos la ingesta en la mañana, que nuestros menores desayunan poco y mal.
 
¿Cuál es el desayuno más equilibrado? ¿Qué no debe faltar? ¿Hay uno recomendable para cada edad?
 
Un desayuno completo debería incluir los tres macronutrientes de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Actualmente hay un exceso de productos industrializados y bollería, que aporta muy poca cantidad de proteínas, un gran número de grasas saturadas (perjudiciales para la salud), y una cantidad excesiva de hidratos de carbono de alto índice glucémico, es decir el niño recibe una fuerte subida de energía en las siguientes dos horas, pero luego una fuerte decaída de la misma.   Cuál es el desayuno infantil más equilibrado
 
Un desayuno perfecto debería incluir las proteínas en forma de fiambre bajo en grasa o un lácteo desnatado, una opción de cereales integrales que proporcionarán una fuente de energía estable y duradera como una o dos rebanadas de pan integral o cereales integrales sin azúcar añadido, y una opción grasa alta en Omega 3 como frutos secos o aceite de oliva. Añadir una pieza de fruta sería para sobresaliente. La tostada integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón york, o pavo o serrano, supera con creces nutricionalmente al bollo de chocolate. Lo único que debería cambiar con por la edad, sería la cantidad del desayuno, pero no su composición.
 
¿Las leches de fórmula con complementos son un buen desayuno? ¿Podrían ser sustitutas del desayuno tradicional?
 
Mejor una leche multivitaminada que una leche sin estos añadidos, pero eso no debe dejar de lado ni la fruta, ni los cereales integrales, ni las grasas ricas en Omega3.
 
¿Podemos complementar el desayuno con el "snack" que llevan al colegio?
Una vez más, con el "snack" los padres van a lo fácil. ¿Por qué no medio sándwich de pan integral con lechuga, tomate, y jamón york, y una pieza de fruta como un plátano por ejemplo? Con un "snack" no aportamos ni la mitad de los nutrientes que se necesitan a media mañana, y por otro lado el niño llegará hambriento a la comida. Con ello favoreceremos su ansiedad por los alimentos, que en la edad adulta es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos los profesionales de la obesidad.
 
¿Resulta imprescindible que tomen todos los grupos de alimentos en el desayuno cada día o se puede organizar a lo largo de la semana?
 
En el caso de los menores en edad de crecimiento, es fundamental que diariamente se cubran todas las necesidades en el área de macronutrientes, invirtiendo en el desayuno entre el 25 y el 35 por ciento de la ingesta total del día.
 
¿Qué consecuencias tiene no desayunar o hacerlo mal para el rendimiento escolar?
Consecuencias claramente negativas, pues si ha desayunado un alimento rico en azúcares, el menor se sentirá hiperactivo y si el desayuno es escaso o inexistente notará una gran carencia de energía, tanto física como mental, siéndole complicado atender más de quince minutos, con mucha dificultad para retener la información, y sin ganas de realizar actividades. El factor emocional y vital a lo largo de la mañana está relacionado directamente con el contenido del desayuno.
 
¿Y en la obesidad?
Como hemos indicado antes, favoreceremos la ansiedad y la comida compulsiva por un lado, y por otro, un niño obeso tiene una gran probabilidad de ser un adulto obeso. Es en los años de crecimiento y desarrollo, cuando se crea la base metabólica y la gran mayoría de adipocitos de grasa, con lo cual podemos reducir o potenciar la tendencia a la obesidad, simplemente cuidando la nutrición de nuestros menores.
 
En un tiempo en el que imperan las dietas, ¿cree posible que el desayuno recupere el lugar que le corresponde?
 
Me encantaría pensar que sí, que si conseguimos inculcar a los padres la importancia del mismo entre los profesionales dedicados a la obesidad y los estamentos oficiales, podríamos frenar desde la raíz este problema creciente cada año como es la obesidad.
 
¿Cree que la crisis influirá de forma negativa? Hablar de cinco comidas y de que todos los grupos alimenticios estén presentes cuando algunas familias no llegan a fin de mes puede sonar pretencioso en estos tiempos…
 
Los últimos datos nos indican que con la crisis lo problemas de sobrepeso y obesidad han aumentado, pero creo que se deben más a la ansiedad y la depresión que al coste de la cesta de la compra. Un bollo es más caro que la fruta, un producto de cola cuesta lo mismo que un zumo de naranja. Por ejemplo, en muchos supermercados encontramos una bolsa de canónigos por 1 euro y el pollo es una de las carnes más baratas del mercado... La comida sana es asequible: la crisis no debería influir a la hora de adquirir de productos saludables.
 
Charo Barroso