Lactancia materna en bebés enfermos

La leche de la madre aporta más beneficios a los niños con problemas

 

La leche materna beneficia a los bebés con problemas respiratorios, cardiopatías, enfermedades neurológicas y malformaciones bucales, o que acaban de pasar por una operación. La lactancia materna se debe adaptar a los problemas que puede presentar cada recién nacido que sufre alguna patología. Además, el vínculo afectivo madre-hijo es una razón más para optar por la leche materna.

 
Dra. Esther Vaquero. Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil.
Servicio de Pediatría del Hospital Clínico San Carlos
 
 
 
         
  Lactancia materna en bebés enfermos    

 

 

Problemas respiratorios del bebé

  En los lactantes son muy frecuentes los procesos respiratorios como las bronquiolitis agudas: estos interfieren con la alimentación por la dificultad respiratoria que acarrean. Las ventajas de darles el pecho son que las tomas requieren menos esfuerzo que con biberón y que la leche materna les proporciona sustancias defensivas que pueden ayudar a mejorar el cuadro agudo con una recuperación más rápida.

En caso de bronquiolitis, es recomendable realizarles lavados de las fosas nasales para retirar la mucosidad antes de las tomas y fomentar que coma de forma frecuente, para mantener un buen estado de hidratación y nutrición. Si el niño es ingresado en el hospital por una dificultad respiratoria grave, la madre se podrá extraer la leche y administrarla por sonda
         
   
   
   

Lactantes con cardiopatía

 
En estos niños enfermos del corazón se ha visto que existe mayor estabilidad de su frecuencia respiratoria y cardiaca, así como una mejor oxigenación, si hacen las tomas al pecho en vez de con biberón. Otra de las ventajas es que la leche materna se digiere más fácilmente y es baja en sodio.
 
 
     
  Recomendaciones en estos casos: saber reconocer la fatiga (coloración bucal azulada, aleteo nasal, rechazo de la toma) y hacer pequeños descansos durante las tomas al pecho. Es decir, mejor realizar tomas pequeñas y frecuentes porque suponen un menor consumo de oxígeno.  
     
 
 
En caso de que el niño requiera más calorías de lo habitual, el especialista puede indicar suplementar las tomas con fórmula especial o bien extraer la leche para desechar lo que saque al principio y darle solo la del final, que tiene más concentración grasa.
 
 
 

Bebés con patología neurológica

     
Los niños con problemas neurológicos suelen tener poco tono muscular (hipotonía) y otros problemas que dificultan la lactancia como mala succión, pobre deglución o excitabilidad.

La postura más adecuada en niños hipotónicos es la de Dancer, que consiste en poner al niño vertical sujetando la cabeza junto con la mandíbula en bloque con el pecho para asegurar un buen sellado. Los niños con síndrome de Down pueden cansarse pronto y necesitar más tiempo para hacer las tomas: a veces hay que estimularles para que se despierten y continúen haciéndolas.

En casos de que exista alteración de la succión-deglución del bebé, se procederá a extracción de la leche materna para administrarla con jeringa o sonda. Si hay problemas de hiperexcitabilidad del bebé, habrá que proporcionarles un ambiente tranquilo y confortable para que realice bien las tomas.
  Lactancia materna bebé patologías neurológicas
     
   
   

Bebés con malformaciones y patologías quirúrgicas

 
     
  El frenillo lingual es una alteración bastante frecuente que consiste en un pliegue corto desde el dorso de la lengua hasta la base de la boca, que dificulta su movilidad. Generalmente es leve y no conlleva problemas para lactar. Pero en otras ocasiones la lengua está anclada (anquiloglosia) y da lugar a problemas para el enganche con dolor en los pezones; en este último caso será necesario tratamiento quirúrgico del frenillo (frenectomia).
     
  La retrognatia es una posición anómala de la mandíbula, situándose el mentón en un plano posterior en relación con la frente. Esta alteración puede dificultar la lactancia materna por lo que habrá que asegurar un buen posicionamiento (poner la cabeza del bebé hacia detrás para que la barbilla quede pegada al pecho) y evitar tener la mama a tensión (mejor blanda para que el mentón se pueda aproximar mejor).
         
  El labio leporino es una malformación en la que existe una falta de fusión del labio, que puede ser uni o bilateral y extenderse a encía y paladar. El tratamiento es quirúrgico pero se suele retrasar varios meses desde el nacimiento, mientras tanto los lactantes han de ser alimentados y es recomendable hacerlo con leche materna. En casos leves habrá que ayudar al niño a hacer un buen sellado, tapando la hendidura con la areola mamaria.   Lactancia materna en bebés con patología neurológica
       
  En casos de defectos amplios -con fisura del paladar- la lactancia puede verse seriamente afectada y se recomienda colocar al niño de forma vertical (para evitar que se pase leche por las fosas nasales) y tener los pechos muy llenos, lo que para favorece el sellado; también existen unos parches de silicona para tapar la hendidura, llamados prótesis de Hortz, que se hacen a medida y se cambian según crece. Si el defecto es muy extenso, con paladar hendido, será imposible un buen sellado y la leche se habrá de administrar por otras vías (por ejemplo, con sonda) hasta la cirugía correctora.