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Guía para los niños que comen mal

Complementos nutricionales, importantes aliados

 
El niño no cambia sus hábitos alimentarios de un día para otro, se trata de un proceso lento que puede durar meses y en el que es posible que el pequeño coma menos. Por eso es conveniente consultar con el pediatra si resulta necesario añadir algún tipo de complemento nutricional que asegure la correcta nutrición del niño. Se trata de un aporte añadido que permita que reciba las calorías y los nutrientes necesarios para que su actividad diaria y su rendimiento escolar no se vean afectados.

"Los complementos nutricionales aportan a los padres la tranquilidad necesaria si durante el proceso de reeducación el niño come menos, porque le retiramos el plato en el tiempo que se considera necesario. No obstante, su administración ha de ser siempre bajo la recomendación del pediatra", señala Luis Torres.

 

Las 10 claves de Supernnany
 
 
"Mi niño no come", el título lo dice todo. Ante el problema de muchos padres, la psicóloga Rocío Ramos (más conocida como Supernanny) ha publicado recientemente un libro en el que enseña a los padres que una buena alimentación es importante no sólo para el crecimiento y desarrollo, sino también para disfrutar de un agradable momento alrededor de la mesa. Un libro lleno de anécdotas, consejos y claves:
 
⇒   Hay que hacerle partícipe   Guía para niños que comen mal
  De todos los preparativos de la comida. Conforme el niño vaya siendo capaz, puede ayudar a hacer la lista de la compra, a preparar la comida, a diseñar el menú, a poner la mesa…
   
⇒   Crea un hábito de alimentación
  Comemos en el mismo momento, en el mismo lugar y de la misma manera. Esto no es sinónimo de rigidez. Cuando el niño haya adquirido ya este hábito, es un buen momento para que existan excepciones: los viernes puede ser el día de la "pizza", película y de sentarse en el sofá.
   
⇒   Fortalece la autonomía
  Deja que sea el niño el que coma solo; lo hará más rápido si le damos la comida, pero no aprenderá a hacerlo.
   
⇒   Comer en familia
  Hay que intentar comer al menos tres o cuatro veces en semana todos juntos. El niño aprenderá imitándote y no sólo lo que comes sino también cómo te comportas y relacionas en la mesa.
   
⇒   Haz de la comida un momento de relajación
  En el que los temas sobre la alimentación no sean el asunto central de vuestras conversaciones.
   
⇒   Evita llevar a la mesa juegos o ver la televisión
  Actividades que le despistarán del principal objetivo en ese momento: comer.
   
⇒  No hacer una comida nueva si no le gusta
  Si decide no comer el menú de hoy, no le hagas uno nuevo. Comerá su comida habitual en la próxima comida, hasta entonces tomará sólo toda el agua que quiera.
   
⇒  Reconócele cualquier avance a la hora de la comida
  Si prueba algo nuevo, si tarda menos, si ayuda en la mesa, si esta toda la comida sentado sin levantarse… por mínimo que te parezca el progreso hay que alabarlo. De esta manera querrá repetirlo para obtener tu atención.
   
⇒  No hacer caso si se porta mal
  No atiendas su comportamiento cuando su actitud en la mesa no sea la que esperas, sigue con tu conversación o tu comida y no le alientes a finalizar con su comportamiento. Cuando de nuevo vuelva a comer o a sentarse es el momento de decirle lo bien que lo está haciendo.
   
⇒  Se paciente, firme y constante
  Estas enseñando a comer a tu hijo, y esto no se consigue en un día. El aprendizaje ha de ser progresivo, plantearte primero un objetivo y cuando lo hayas conseguido, otro. Plantearse muchos objetivos de golpe, o un objetivo muy amplio, dificulta que consigamos llegar a la meta.