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Consejos para evitar empachos de dulces navideños y chucherías

Pactar la cantidad de postres y hacer ejercicio físico

 

     
  Es posible que los niños sigan una dieta sana en Navidad: sólo hay que seguir unos cuantos consejos que nos ayudarán a conseguir menús saludables y fomentar los buenos hábitos alimentarios en nuestros hijos.  
     
 
 
Para la dietista y nutricionista Dayana Gomes, vocal de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid (Addinma) "el ejemplo de los mayores es fundamental en la consolidación de hábitos alimentarios en los más pequeños de la casa: son días de fiesta, de reuniones familiares y todo gira alrededor de consentir a los niños". De manera que es importante dar ejemplo, pues los pequeños son reflejo de los adultos y resultará difícil explicarles que no hay que comer en exceso si somos los primeros en hacerlo.
 
Pero ojo, advierte de que "prohibir chuches, dulces, galletas y otros confites no es la manera correcta de actuar ante ellos". "Lo mejor –dice esta experta– es enseñarles que los pueden tomar después de haber comido un plato de comida y no antes, para no llenarse de alimentos poco nutritivos, o que pueden hacerlo en ocasiones especiales y no de forma habitual".
 
         
  En este sentido una buena opción es fijar con ellos la cantidad de dulces que pueden tomar y no dejar que sobrepasen los límites negociados.


A pesar de cierto caos y descontrol que acompañan a las fiestas, se recomienda seguir algunos consejos para celebrar unas fiestas "con gusto pero también con la cabeza para evitar futuros problemas alimentarios o nutricionales"
  Alimentación infantil sana en Navidad  
         
 

Alimentación infantil sana en Navidad

   
Evitar alimentos que desencadenen ansiedad como hidratos refinados y azúcares tanto en alimentos como en bebidas.
   
Incluir en el menú alimentos que sacien el apetito de los niños, como aquellos ricos en fibra (frutas en especial la cáscara, legumbres, vegetales, cereales) y proteína (carne, huevo, pescado, pollo, lácteos, etc…)
   
Si se va a tener una cena o comida en la que lo calórico estará presente, hay que asegurarse de que el resto de comidas del día sean lo más saludable posible y, por ejemplo, no saltarse la merienda o el tentempié de media mañana para no llegar con más apetito y caer con más facilidad en las tentaciones.
   
Evitar en la medida de lo posible las bebidas calóricas. Son días en los que se les puede ofrecer su refresco favorito, pero siempre sin azúcar.
   
Si los niños han tenido una comida con exceso de azúcar y grasa los padres tendrán que preparar una cena más ligera de lo normal, y eso sí, no hay que saltársela. Lo mejor es optar por frutas en trozos, ensaladas con limón y sal, leche o yogur desnatados, pavo, queso desnatado, pan o galletas integrales.
   
El adulto que cocina en casa puede ayudar mucho en la ingesta calórica de los niños en estas fechas. Las grasas o el azúcar no tienen por qué se protagonistas absolutos. Se puede optar por recetas y técnicas culinarias que no sumen calorías extras a los niños: bebidas sin azúcar, vegetales al vapor o con poca grasa. Es preferible la bollería casera que la que se consume fuera, opciones integrales, galletas sin relleno, salsas con tomate natural, frutas frescas de postre…
   
   
   
   

Ejercicio, también en Navidad para evitar engordar

     
Niños en navidad evitar empacho de dulces   En plenas vacaciones los niños suelen dormir más, no hay que hacer caso al despertador de modo que se levantan más tarde.

Pero también pasan más tiempo viendo la tele, jugando a la consola o en casa descansando.

En estas fechas no hay que dejar de lado la actividad física, algo saludable durante todo el año, pero que además ayudará a compensar el exceso de calorías que los niños pueden tomar en estas fiestas con comidas altas en azúcares y grasa que provocan un aumento de grasa corporal y no de músculo.
     
 
Si se atiborran de comidas pocos sanas y bajamos el ejercicio, el resultado será el aumento de peso que si no es supervisado puede terminar en sobrepeso u obesidad infantil con la diversidad de problemas de salud que esto puede acarrear como diabetes, hipertensión, obesidad o dislipidemias (alteración de las concentraciones de lípidos en sangre", señala la nutricionista Dyana Gomes, que recomienda que en unas fechas en las que se dispone de más tiempo libre los padres han de incentivar a sus hijos a que hagan ejercicio. Es un buen momento para organizar un partido de fútbol o baloncesto entre hermanos, primos y amigos, o de preparar una caminata, de darse un chapuzón en la piscina de invierno o de ir en bicicleta.
 
Si padres y familiares son conscientes del daño que pueden estar produciendo estos factores sobre la salud del niño, en las Navidades hay que planificar tiempo para la actividad física.

Todos los niños deben realizar al menos 60 minutos de ejercicio diario para mantenerse en buena forma física y mental.

Además, les va a ayudar a dormir mejor y a controlar el estrés y la ansiedad, presentes en muchos casos de sobrepeso y obesidad.
  Niños en navidad ejercicio físico
     
     
    Charo Barroso