Pruebas rutinarias

En el embarazo

•  Test O´Sullivan o Test de Glucosa
  Se realiza entre las semanas 24-28, para detectar si la gestante ha desarrollado diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional).
     
•  Cultivo recto-vaginal
  se realiza entre las 35-37 semanas. Para ello se cogen unas muestras con unas torundas de la entrada de la vagina (llamado introito vaginal) y del recto (a través del ano). Esta prueba sirve para descartar la presencia del Streptococo del Grupo B (GBS) o Streptococo agalactiae, que forma parte de la flora vaginal de muchas mujeres sin causarles ningún tipo de síntoma ni signo (picor, escozor o aumento de flujo). Pero si el bebé entra en contacto con el GBS en el momento del parto, puede infectarse y tener una sepsis o una meningitis. Por eso es importante detectar qué mujeres son portadoras de este germen para ponerles un antibiótico intravenoso en el momento del parto, a ser posible antes de la rotura de la bolsa amniótica.
   
•  Monitorización
  No sólo sirve para ver la existencia de contracciones, sino que es un método de control de bienestar fetal. Es un método sencillo, fácil de realizar, no invasivo e inocuo tanto para la madre como para el feto. Se ponen unas cintas alrededor del abdomen, que se conectan a un monitor. En un papel se va imprimiendo  una gráfica que indica en la parte superior el estado del feto, y en la inferior la dinámica uterina. Se recomienda realizar la monitorización fetal en un embarazo normal en la semana 40 (los protocolos de la SEGO indican que esta prueba es opcional en las gestaciones normales).
   
  La variables estudiadas son: la frecuencia cardíaca fetal, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la presencia de ascensos o de desaceleraciones. Esta prueba se clasifica en reactiva o no reactiva. En el caso de que el test basal no sea reactivo, es motivo de ingreso para repetirlo o finalizar la gestación. Si en el test se observan signos de pérdida de bienestar fetal o que el bebé pueda empezar a sufrir, se ingresa a la gestante para finalizar el embarazo, bien induciendo el parto o realizando una cesárea, dependiendo del grado de afectación que valore el ginecólogo que existe.