Visión del bebé y neuroplasticidad

La estimulación visual es importante para aprender

El desarrollo armónico, global, sincronizado del cerebro no se produce solamente mediante la entrada de información de una sola vía. El cerebro necesita armonizar los diferentes canales de entrada de la información e integrarlas adecuadamente. El desarrollo de la visión del bebé ha de entenderse conjuntamente con las otras vías de entrada de la información sensorial como el tacto y la audición. Un buen desarrollo del cerebro es el que integra los estímulos visuales con los auditivos y los táctiles.
 

 

     
  El adecuado entorno familiar y social tiene que acompañarse de una buena gama de estímulos y de actitud pedagógica de los padres. Y no hay que olvidar que la visual es una de las vías de entrada de la información al cerebro, pero no la única: no debemos limitar el desarrollo cerebral de nuestros hijos únicamente a la vista.  
     

 

 
La corteza visual se sitúa principalmente en el lóbulo occipital y tiene como función la recepción e interpretación de los estímulos visuales y comunicación con otras áreas corticales. El objetivo es contribuir a la determinación de cualquier proceso visual complejo. Gracias a este lóbulo, podemos discriminar las diferentes formas, contornos y colores de los objetos, personas y cosas. Sus conexiones con otras áreas corticales de asociación cerebral le permiten una función importante en el aprendizaje perceptivo y, sobre todo, en el lectoescritor. Este punto será muy importante en el aprendizaje escolar. El último paso en la percepción visual se lleva a cabo mediante las diferentes conexiones corticales del lóbulo occipital con otros lóbulos como son el parietal y frontal a través de la vía dorsal para conectar con los campos oculares de atención (parietal) y motor (frontal). Ambos contribuirán a determinar el proceso perceptivo visual y ayudarán en los procesos más complejos de la visión humana.
 
 

Cómo es la visión del bebé desde que nace

 

 

 

 
  La visión es el sentido menos desarrollado del bebé recién nacido; no obstante, su evolución en las primeras semanas de vida se produce con gran rapidez. Tanto es así, que el bebé aprende de forma rápida a parpadear ante luces muy brillantes y a dirigir su mirada a los objetos del entorno.

El neonato solamente es capaz de enfocar hasta el medio metro, la distancia entre la cara de la madre que lo sostiene en brazos.
  Cómo ve el bebé desde que nace
     

 

Los recién nacidos no son ciegos, tienen un rango visual óptimo, entre 50 y 100 centímetros. Uno de los medios para mantener el apego es mediante contacto visual dentro de las primeras horas y obviamente mediante el tacto, que genera una estimulación de los sistemas de alerta cerebral del bebé
 
También es preciso favorecer los ciclos de oscuridad-luz para la mejora de la adaptación circardiana. ¿Cómo? Mediante el mantenimiento de la habitación luminosa durante el día y oscura durante la noche.
 
Los primeros tres años del niño son básicos para el desarrollo binocular, necesario para la profundidad visual, enfocar bien los objetos y medir adecuadamente las distancias. Los padres deben saber que el mundo perceptivo del bebé no es un caos, puesto que la criatura tiene una pequeña capacidad de estructuración perceptivo-visual. Si el niño ha desarrollado bien la vía visual mediante estimulaciones desarrolladas en el ámbito familiar, las posibilidades de éxito escolar son mayores.
 
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid