Un juguete para cada niño: ¿Qué tiene, qué quiere y qué necesita?

Los padres deben supervisar el juego infantil

Un juguete para cada niño   ¿Qué tiene?   ¿Qué quiere?   ¿Qué necesita?


Estas son tres preguntas básicas que convendría hacerse antes de elegir el juguete para regalar.


Es importante que sean escogidos pensando en el niño, teniendo en cuenta su edad, sus gustos, sus necesidades y sus capacidades.
     
     
Cada vez son más los fabricantes que indican en el envase la edad y dan orientaciones pedagógicas sobre el juguete. En el caso de que tenga alguna discapacidad además de pensar en lo anterior se han de valorar las posibilidades de adaptación al juguete.
 
La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) reconoce que la elección del juguete adecuado para cada niño en un momento determinado de su infancia no es una tarea fácil, por ello señala que a la hora de elegir el más adecuado hay que tener en cuenta:
     
  Las necesidades y preferencias que el niño transmita.
     
  El nivel de evolución de cada niño.
     
  La capacidad del niño, su madurez intelectual, su fuerza física o su habilidad manual.
     
  Las características del medio ambiente en el que transcurre la vida del niño: el espacio y tiempo disponible, los posibles compañeros de juego…
     
  Las características de los juegos: si son para jugar en solitario o en grupo, si sirven para fomentar el sentido de la competencia, de la agresividad o de la solidaridad.
     
  Las capacidades específicas que se deseen potenciar en el niño.
     
  El desarrollo de diferentes funciones en el niño a través de un número y variedad adecuados de juguetes.
     
     
   
  ¿Sabías que?  
     
  La normativa define que son juguete aquellos productos concebidos y destinados al juego de los niños y niñas de 0 a 14 años. Sin embargo excluye productos como rompecabezas de más de 500 piezas, joyas de fantasía, juegos de vídeo conectados a un monitor de más de 24 voltios… así como juegos destinados explícitamente a los adultos.  
     

 

 

Lo dice la tele sobre los juguetes

 
Los anuncios publicitarios utilizan recursos cautivadores para los niños, muñecos que parecen que saltan de verdad, que viven experiencias reales, juegos con los que es posible convertirse en una princesa real o pasar el día al lado de su superhéroe favorito… Barbie bucea sola, Campanilla vuela de verdad y Batman se cuelga sólo del techo de la habitación. Una vez encandilados por las imágenes, de poco sirve el diminuto comentario de "ficción publicitaria".
 
Por ello, los expertos recomiendan por un lado ir a la tienda y contrastar el juguete con lo que en el anuncio de dice de él y, por otro, educar a los niños como consumidores críticos y reflexivos. Explicarles los anuncios y debatir si realmente es el juguete que necesitan o simplemente el que más ha conseguido llamarles la atención.
   
   

Comprar juguetes

 
       
  No debemos olvidar que...    
       
  Comprar juguetes infantiles   El niño debe ser el protagonista del juego. El juguete ha de potenciar su creatividad, imaginación y personalidad.
   
   
  El mejor juguete no es el más caro. El secreto es que sea el adecuado a la edad de desarrollo del niño.
   
  No regalemos de forma indiscriminada. Lo mejor es dejarse asesorar por alguien especializado y adquirir juguetes variados para que potencien diversas áreas de conocimiento y no aburran a los niños. Olvidemos nuestros gustos. Hay que tener en cuenta lo que le ilusiona al niño. Sólo es aconsejable una intervención cuando seleccione un juguete no adecuado a su edad y desarrollo.
   
  Empacho de juguetes. El exceso inhibe su concentración, les resta creatividad y provoca actitudes de egoísmo.
       
  Apostemos por la rotación de los juguetes en el hogar. Para que los niños se interesen por sus juguetes conviene hacerlos desaparecer durante un tiempo. Lo ideal es irlos rotando, se guardan algunos y se vuelven a sacar cuando con los que juegan de manera habitual ya no les interesen.
       
       
 
 
 

El papel de los padres al elegir juguetes

   
La elección, la compra del juguete y la supervisión durante el juego para que éste sea seguro son algunas de las acciones claves que han de realizar los padres. Pero no todo acaba ahí, porque el juguete no enseña a jugar. Desde la Asociación Crecer Jugando se recuerda que los pedagogos aconsejan a los padres tirarse al suelo con sus hijos y compartir sus juegos para establecer lazos firmes desde edades tempranas.  
   
En este sentido señalan que "una oportuna intervención de los padres puede aumentar el interés que ofrece un juguete. A una cocinita se le puede añadir como complemento plastilina o agua para aumentar las posibilidades de juego y hacerlo más estimulante y divertido". 

Por tanto, aunque para los niños y niñas jugar sea la manera más sencilla de aprender "no basta con que tengan juguetes interesantes que les permitan lograr aprendizajes, sino que es necesario utilizar un método que les dé la oportunidad de sacar el máximo rendimiento a cada juego". Y para llevar a cabo todo lo anterior es necesario disponer de tiempo suficiente para el juego.
  El papel de los padres al elegir juguetes  
       
   
Charo Barroso