La hidratación es básica para el desarrollo cerebral

La falta de agua produce fatiga y falta de concentración

     
  Los nutrientes por sí solos no completan una buena dieta alimenticia si no cuentan con una buena hidratación. De hecho, en un reciente estudio llevado a cabo con niños australianos se comprueba que los niños que recibieron la bebida diaria con vitaminas y minerales agregados se desenvolvieron significativamente mejor en los análisis cognitivos que los niños de un grupo de control que recibieron la bebida sin nutrientes agregados.

Por lo tanto, tan importante como la alimentación es beber agua regularmente a lo largo del día. Existen numerosos estudios que relacionan la deshidratación con una disminución de la capacidad física e intelectual de un individuo, independientemente de la razón que haya dado lugar a la deshidratación. Es más, la forma y tiempo de ingesta de agua también es importante para la mejora de las funciones motoras y cognitivas.
  Desarrollo psicológico infantil: hidratación
     
 
 
 

Beber agua, clave para realizar tareas físicas y mentales

 
Los diferentes estudios llevados a cabo en este campo manifiestan alteraciones importantes en las siguientes funciones cognitivas en sujetos con una deshidratación por encima del 2%: incremento de la fatiga, reducción en la velocidad y precisión en las respuestas a pruebas de funciones complejas, alteraciones en los procesos de discriminación, deterioro de la memoria a corto plazo, del recuerdo y de los procesos de atención o aritmética.
 
Cuando el nivel de deshidratación llega al 7% en estas condiciones, la disminución de las capacidades físicas e intelectuales se sitúa en torno al 40%. Otros datos experimentales interesantes nos indican que la ingesta de agua durante un ejercicio físico de más de 40 minutos disminuye a sensación subjetiva de fatiga y aumenta la capacidad de realizar cosas.
 
Desarrollo cerebral infantil   La mayoría de los estudios concluyen que se debería beber alrededor de dos litros al día de ingesta líquida de agua en la mayoría de las personas.

Entendemos que refrescos, infusiones u otro tipo de bebidas y alimentos muy ricos en agua también deben ser consideradas como ingesta de líquidos en nuestro organismo. Es el caso de la gelatina: un consumo habitual de este alimento, ayuda a mantener un buen equilibrio hídrico. La gelatina, colágeno hidrolizado, está compuesta casi en su totalidad por proteínas y agua, es baja en calorías, libre de colesterol y no contiene materia grasa.
     
No se puede ignorar tampoco las situaciones ambientales en las que el sujeto se encuentra dado que tanto el ejercicio físico como las altas temperaturas ambientales pueden incrementar la pérdida de agua, hasta el punto de incrementar entre dos y seis veces más las necesidades hídricas diarias.
 
La pérdida de agua mediante el sudor varía de acuerdo con diversos factores, tales como la intensidad y duración del ejercicio físico, la edad, el sexo, el entrenamiento, la aclimatación al calor, la temperatura, la humedad, el tipo de ropa y la tasa de sudor individual. Todos estos factores condicionan la cantidad de agua que deberíamos beber diariamente.
 
 
   

La forma de beber agua cuenta

   
La mayoría de las personas beben agua en primer lugar cuando tienen sed y sobre todo durante las comidas, pero pocas personas se han planteado cuándo sería mejor beber agua y muy pocas disponen de una cultura que les permita llevar un régimen de ingesta de agua regular y metódicamente establecido, del mismo modo que está culturalmente bien establecida la regularidad en la ingesta de alimentos.
 
A raíz de los estudios descritos anteriormente parece que la hidratación mejor de nuestro organismo no ha de obedecer a cuando tengamos sed, sino que debemos educarnos para beber agua regularmente, algunos especialistas consideran conveniente beber regularmente de ocho a diez vasos a lo largo del día.
 
Otro aspecto de la cultura de la ingesta de agua es la forma de beber, en la mayoría de los casos, sobre todo cuando se bebe agua cuando se tiene sed, es beberla de forma rápida o de un solo trago, puesto que el objetivo es saciar la sed lo antes posible; una buena educación en la ingesta del agua nos lleva a tomarla de forma lenta y en pequeños sorbos.
   
   
   

Los niños deben aprender a beber agua

 
Si los niños distribuyeran correctamente la ingesta de agua a lo largo del día, si desayunasen bien y no alargaran el tiempo entre comida y comida probablemente los resultados tanto en la actitud como en los resultados del aprendizaje durante las clases mejorarían de forma considerable.
 
         
    Sería muy recomendable que en el colegio, se controlase tanto la cantidad como la forma de ingesta del agua. ¿Cómo? Por ejemplo, si antes de comenzar cada hora de clase los niños bebiesen un vaso de agua, probablemente los resultados en el aprendizaje durante esas horas lectivas mejorarían de forma considerable.    
         
  La hidratación es básica para el desarrollo cerebral
 
 
Otro aspecto importante relacionado con la alimentación consiste en enseñar a comer bien a los niños y, sobre todo, a masticar bien; un reciente estudio llevado a demuestra cómo el masticar favorece los procesos de memoria de trabajo y el de recuerdo a corto y largo plazo de palabras aunque no se encuentren resultados significativos en lo referente a los procesos de atención.
 
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid