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El niño con TDAH y las funciones ejecutivas del cerebro

Les cuesta planificar, adaptarse al cambio y ejecutar acciones con un fin

       
Uno de los mayores problemas que afectan a los niños con TDAH es el gran déficit en el manejo de las funciones ejecutivas del cerebro. ¿De qué estamos hablando exactamente? Las funciones ejecutivas se definen como la capacidad que tiene el pequeño para:   El niño con TDAH y las funciones ejecutivas del cerebro
     
•   Diseñar planes.  
   
•   Seleccionar conductas adaptativas.
   
•   Autorregular procesos cognitivos para conseguir objetivos o metas.
   
•   Flexibilizar y modificar conductas.
   
•   Organizar las conductas para lograr el comportamiento que precisa cada objetivo.

 

   

Qué tengo que hacer y cómo lo consigo

 
     
  Las funciones ejecutivas cerebrales tienen la capacidad de transformar los planes cognitivos en conductas. Es la habilidad para planificar, controlar y dirigir una conducta hacia un fin determinado. Por lo tanto, las funciones ejecutivas seleccionan, planifican y organizan temporalmente los procesos cognitivos para conseguir una conducta concreta y adaptada al medio ambiente. Bajo estos procesos cognitivos, existen unos mecanismos de funciones básicas que los controlan y dirigen como son  los mecanismos atencionales, el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la memoria de trabajo.  
     
 
El gran déficit cognitivo de las funciones ejecutivas en niños con TDAH viene determinado por alteraciones neurofuncionales más o menos graves, asociadas principalmente con el lóbulo frontal. Entre las alteraciones más frecuentes se encuentran aquellas asociadas con el lóbulo frontal medial y cíngulo anterior, que afecta principalmente a los procesos motivacionales y atencionales. Así, los niños con TDAH pierden las conductas espontáneas, dando lugar a la apatía, pasividad, conductas imitativas y dificultad  de los procesos inhibitorios.
 
Otras estructuras del lóbulo frontal implicadas en los niños con TDAH son las áreas dorsolaterales, las alteraciones en estas áreas dan lugar a trastornos cognitivos relacionados con la flexibilidad congitiva, memoria de trabajo, planificación, seguimiento y mantenimiento de los objetivos conductales, razonamiento, resolución de problemas y programación motora.
 
Por último alteraciones en áreas orbitofrontales, muy comunes en niños con TDAH, conllevan trastornos en los procesos de inhibición, impulsividad, falta de responsabilidad, conducta antisocial, alteraciones del humor, irritabilidad, incapacidad para mantener un esfuerzo y la atención de forma prolongada.

 

   

Dificultades para controlar la conducta

 
Estas alteraciones cerebrales nos llevan a entender que el niño con TDAH tiene una gran dificultad en el control inhibitorio de su propia conducta como consecuencia de déficits tres mecanismos básicos en el comportamiento humano adaptado al ambiente:
 
•    Incapacidad para controlar el tiempo de espera necesario para poder reconocer un estímulo ambiental en todas sus dimensiones y características físicas.
   
•    Incapacidad para controlar sus propios impulsos ante la estimulación externa lo que le impide analizar adecuadamente el estímulo ambiental.
   
•    Incapcidad para controlar las interferencias propias de la pluriestimulación ambiental multisensorial que le permitan mantener la atención focalizada en la realización de la tarea propuesta.
   
Todo esto conlleva una grave alteración en el desarrollo del autcontrol que engloba problemas para mantener la atención, controlar los impulsos y realizar adecuadamente una conducta dirigida a un fin determinado.

Este trastorno también refleja problemas para mantener la voluntad que permita a estos niños con TDAH mantener una conducta dirigida a un fin durante mucho tiempo, es más son niños que tienen dificultades para esperar y responden con anticipación al estímulo y son exigentes en sus necesidades; lo quieren todo al instante.
  Dificultades para controlar la conducta niño con TDAH
     

 

     
  El resultado de todas estas alteraciones neurofuncionales, cognitivas y conductuales hacen que tengan muchas dificultades de adaptación al medio, sea familiar, escolar, social o incluso personal -son niños con mucha ansiedad, irritabilidad y en muchos caso angustia- por lo que exige un modelo de tratamiento y rehabilitación de las funciones ejecutivas deterioradas.  
     
 
 
Tomás Ortiz Alonso. Catedrático.
Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid