Deberes escolares: saber acompañar y dar autonomía al niño

Todo lo que pueda hacer solo, tu hijo ha de hacerlo por sí mismo

     
 

Los padres deben estar vigilantes y acompañar a los hijos mientras estos hacen sus deberes escolares. Esto significa estar con la persona, participar de lo que hace, de lo que siente, de lo que le pasa. Parafraseando a un gurú en el ámbito de la Didáctica y la Pedagogía: "Ante cualquier tarea escolar, todo lo que el aprendiz pueda hacer por sí mismo que no lo haga alguien más".

Si los deberes están bien pensados, adecuados al nivel de madurez del niño y conocimientos previos, proponen cierta dificultad asequible y exigen un esfuerzo razonable y alcanzable, entonces vamos por buen camino. "El papel (en el caso anterior), tanto del profesor como del padre, es el de unas flores en una mesa que adornan pero que no son imprescindibles; el de un rico aperitivo que se disfruta, pero que podría no haber sido parte del menú",  afirma Paola Perochena, profesora de los Grados de Educación de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR).
 
  Deberes escolares: saber acompañar y dar autonomía al niño
Marta Villalba
     

 

     
   Por ello, lo ideal es no ser de los padres que por falta de paciencia, por afán de perfeccionismo o por cualquier otra razón le hace los deberes al hijo sistemáticamente. "Esto perjudica el aprendizaje y la autoestima, pues al no enfrentarse por sí mismo a los retos terminará pensando que es incapaz de hacer incluso lo que ya había aprendido",  explica Perochena.  
     

 

Parte del acompañamiento en el camino del aprendizaje es la comunicación con los profesores a través de los deberes. No olvidemos que los responsables de la educación de los niños son sus padres. Cierto es que esto se va matizando conforme se suceden las distintas etapas del desarrollo evolutivo. Mientras que un niño de Educación Infantil aún está desarrollando capacidades y hábitos básicos, uno del segundo ciclo de Primaria requiere mucho menos guía. En cualquier caso, ¿de qué otro modo sabrás qué le están enseñando a tus hijos si no miras lo que va haciendo en el cole o si no le preguntas qué tiene de deberes?
 
 

Decálogo para padres sobre los deberes bien hechos

 
 

Deberes escolares: buena y bella la obra bien hecha

 
Junto a impulsar la autonomía está también fomentar el gusto por hacer las cosas bien y lo mejor que podamos. Es una cuestión de ayudarle a disfrutar de lo bien que ha hecho un dibujo, unas letras en un cuaderno o de haber conseguido hacer una operación matemática.
 
"Como padres –explica esta experta–, podemos ayudar a nuestros hijos a descubrir estas cuestiones si les planteamos preguntas para que ellos mismos juzguen su propio trabajo. Ayudando siempre a que tenga una visión lo más realista posible de acuerdo con su edad y nivel de madurez. Tengamos también en cuenta el esfuerzo que ha puesto para hacerlo porque será un bien mayor haber conseguido un resultado mediano con mucho esfuerzo que haber conseguido un resultado extraordinario con un mínimo esfuerzo".
 
 
Deberes escolares: celebra los éxitos incluso los pequeños  

Celebra los éxitos incluso los pequeños

 

Cuando comenzamos a estudiar o a hacer cualquier ejercicio mental nuestro cerebro está más descansado y está en mejor disposición para recibir información. Esto ocurre cuando las condiciones son adecuadas, cuando previamente hemos descansado y estamos motivados. Por estas razones es mejor comenzar por aquello que, a primera vista, nos parece más difícil y lo que creemos que nos requiere más esfuerzo.

"Lo que sí es importante es perseverar cuando se nos presenten dificultades en la tarea. Es aquí donde entra un factor muy importante: la motivación. Está demostrado que los éxitos atraen más éxitos. Por ello es importante celebrar con nuestros hijos cualquier éxito por pequeño que sea. Teniendo siempre en cuenta que la celebración ha de estar en proporción al esfuerzo que le ha supuesto", explica Perochena.
     
     

Deberes: disciplina amorosa

 
Últimamente parece que hay un miedo generalizado a la palabra disciplina. Nos aterra pensar que hay una serie de normas que cumplir. En los hábitos de estudio ocurre también que muchos padres pueden caer en uno de los dos extremos: un autoritarismo que no da lugar a la creatividad y que no fomenta la apertura ni la adaptación a posibles cambios que están a nuestro alrededor.
 
Y, el otro extremo, un régimen familiar anárquico donde la libertad se ha malentendido y donde la ausencia de normas lleva a la incapacidad de vivir en sociedad. "En este marco, proponemos una disciplina amorosa. Amorosa porque será paciente, con buen trato, razonablemente flexible, capaz de perdonar y animar ante los fallos y, sobre todo, porque buscará siempre el bien de la otra persona", señala esta especialista.
 
 
     
  Buscar el bien del otro, cuando se trata de los hijos, se convierte en una faena complicada porque no siempre lo que apetece es lo mejor. Es cierto que tener unos horarios establecidos, unos espacios en casa destinados para cada actividad y una continuidad en los hábitos que sea predecible ayuda a desarrollar hábitos y a tener una rutina para alcanzar resultados en el aprendizaje escolar. Pero "si todo ello no se acompaña del amor carecerán de sentido nuestras exigencias".   
     
 
 
"Cuando hablamos de disciplina amorosa estamos también hablando de un orden que está en relación con la responsabilidad, con un compromiso adquirido. El orden y la limpieza exteriores (en la mesa de estudio, en los apuntes, en los tiempos…) ayudan a desarrollar estructuras mentales en las cuales se va –por decirlo así– acomodando la información que recibimos; lo que permite almacenarla y tenerla disponible para cuando la necesitamos. Cuando hacemos que nuestros hijos adquieran un compromiso con unas pautas establecidas a través del diálogo, cambia la forma de pedir que exista un orden porque ya no es impuesto sino fruto de una respuesta a un compromiso adquirido".
 
 

Esfuerzo premiado antes del resultado

Motivar a los niños a través de pequeños premios es muy común. Seamos cautelosos en el tipo de premio que otorgamos para que sea proporcional al esfuerzo que ha supuesto.

Resulta muy motivador premiar el esfuerzo independientemente del resultado de las pruebas para que descubra que es mucho más valioso aquello que ha aprendido por el tiempo y el esfuerzo invertidos que la calificación misma. Este premio podría ser una felicitación, un pequeño detalle (un caramelo, unos bombones…), prepararle la comida que más le gusta…
  Deberes escolares: esfuerzo premiado antes del resultado
     
Cada persona es única e irrepetible por lo que estas pautas deben ser adaptadas a la realidad de cada familia y de cada niño y no dejarlo todo en manos de "el premio" que representaría solo a lo que podríamos llamar motivación extrínseca. Por tanto es mejor ayudar poco a poco a que nuestro hijo encuentre lo que decíamos en la letra "B": el gusto por hacer las cosas bien y por aprender. Así permitiremos una motivación intrínseca, la que surge desde dentro.