Deberes escolares: Pautas para ayudar al niño a concentrarse

Los errores más comunes de los padres, a examen

     
 

A algunos niños les cuesta más concentrarse que a otros. La concentración favorece el buen desarrollo y aprendizaje. Su ausencia lleva a la distracción. De ahí la necesidad de ayudarles a aprender a centrarse en los estudios ellos solos. Este hábito se adquiere de forma gradual y con la motivación del niño. Tiene que ser capaz de centrarse en las tareas del colegio incluso si el hermano está escuchando música o se encuentran niños a su alrededor.

 
  Deberes escolares: Pautas para ayudar al niño a concentrarse
Marta Villalba
     

 

 

Concentración y hábitos de vida saludables

Dormir bien

La primera medida para fomentar la concentración consiste en asegurarse de que duerme lo suficiente y con un sueño reparador. Los más pequeños (5 o 6 años) deben dormir unas 10-12 horas diarias. Los adolescentes, una media de 9 horas.
 

Alimentación saludable

Está basada en la ingesta de frutas y verduras y no en alimentos procesador, azucarados o con grasas saturadas. Los colorantes pueden aumentar la hiperactividad. La falta de ácidos grasos esenciales: ácido eicosapentanoico (EPA) y ácido docosahexanoico (DHA) y ácido gama-linolénico (GLA) podría fomentar trastornos neurológicos y psicológicos como el TDAH, depresión, ansiedad, dislexia y dispraxia ("síndrome del niño torpe").
 

Estableces rutinas

Cada cosa a su tiempo: merienda, deberes, baño, dormir... Determinar horarios implica que los niños saben lo que sucederá a continuación y eso no deja hueco para el entretenimiento y la pérdida de la concentración.
 

Limitar las distracciones

Controlar el tiempo de ver la televisión o jugar con la consola o utilizar el ordenador. Dedicar demasiado al entretenimiento le impide realizar actividades mentales y físicas como leer, jugar en la calle o pasar el tiempo con la familia o los amigos.
 
Deberes escolares: Concentración y hábitos de vida saludables  

Realizar ejercicio mental y físico de forma regular
 

Para el primero, utiliza juegos que estimulen su pensamiento estratégico (adivinanzas, emparejar, damas, ajedrez, etc.). Para los niños más pequeños, este sencillo ejercicio: dile que cierre los ojos e imagine un triángulo. Luego, sin abrir los ojos, pídele que lo dibuje en un papel, despacio y con precisión. Cuando haya terminado, dile que lo haga de nuevo para ver si ha mejorado.

Esta tarea no se puede llevar a cabo si no se concentra. Una vez dibujado un triángulo perfecto, puedes seguir con una estrella, un cuadrado u otras figuras geométricas más complicadas. Practicar la lectura en diferentes entornos (casa, biblioteca, etc.) estimula la concentración. Otro ejercicio simple consiste en fijar la mirada sobre un objeto de la habitación. El que más tiempo aguante (tú contra él o con otros niños) gana la partida. Está demostrado que los niños que practican algún deporte al menos 30 minutos al día tienen más probabilidades de rendir mejor en el colegio.
     
     

Detectar problemas físicos o de aprendizaje

 
•    Si detectas estrés en el niño por algún problema o tensiones en la familia, habla con él de cómo se siente. Puede ser la causa principal de su falta de concentración.
   
•    Comprueba en el médico que no tiene ningún problema de visión, audición o problemas de aprendizaje (dislexia, TDAH...).
   
Los niños en general tienen menos capacidad de concentración que los adultos. No esperes que se concentre durante mucho tiempo. Es normal que se muevan y estén activos. Cuanto más pequeños, menos capaces son de concentrarse. Para asegurarte de que se ha quedado con la instrucción, pídele que te repita lo que les has mandado hacer.

 

   

Cosas que los padres deben evitar

 
     
  Ayudar a los niños con los deberes para tener éxito en los estudios puede resultar una tarea complicada para los padres. A veces, a pesar de tener buenas intenciones, terminan cometiendo errores. Normalmente uno no se implica  ni se insiste en crear unos buenos hábitos de estudio hasta que no ha surgido el problema. Enfadarse no soluciona el problema sino que puede agudizarlo y que el niño no te preste atención. Busca soluciones junto con tu hijo. Que él mismo aporte ideas y soluciones para mejorar la situación.  
     
     

 

   

Errores más comunes de los progenitores al ayudar con los deberes

 
•    No fomentar la independencia. Debes alentar la autonomía en función de la edad y de la etapa del niño. Esto significa que no puedes hacer sus tareas y que a veces hay que permitir que fallen. Eso sí, las reglas pueden ajustarse a la edad con coherencia y diálogo con tu hijo. A partir de los 6 años de edad, el niño tiene capacidad para hacer los deberes de forma autónoma.
   
•    Poner el acento en las notas y no en el esfuerzo. El mensaje de que las calificaciones son lo único que cuenta hace que pierdan interés por aprender. Si no pueden lograr la nota esperada, se sienten mal y desmotivados.
   
•    Confundir disciplina con castigo. Nada de azotes, negativas a negociar, castigos constantes o estrictas reglas. La disciplina enseña a tu hijo a actuar con sentido, a corregir sus errores y a aumentar su responsabilidad a la vez que se siente bien consigo mismo. El castigo solo le enseña lo malo de su acción, no le orienta en lo que debe hacer.
   
      Deberes escolares: errores más comunes
•    No comunicarse con los profesores. Habla con el tutor desde el principio para ver cómo se puede mejorar el aprendizaje de tu hijo.  
     
•    Enfadarse o irritarse por los deberes. Cuando somos capaces de mantener la calma, estamos aumentando las probabilidades de éxito. Cuanto más tranquilos, más se centrarán en sus acciones para mejorar el rendimiento. A veces, se preocupan más por contentar a los padres que de su propio éxito en la escuela.