Trucos para evitar los atracones infantiles
 
 
 Empacho infantil
 

 

Como es un juguete de máxima seguridad

Qué defectos podemos encontrar en algunos juegos

 

     
Un juguete que no es totalmente seguro para el niño que lo va a utilizar es un riesgo potencial para él y para todos los pequeños que están a su alrededor.

Por eso, la investigación en seguridad de la industria juguetera, especialmente de la española, es vital para conseguir un catálogo de juguetes de máxima confianza.

Situado en la localidad alicantina de Ibi, AIJU (Centro tecnológico especializado en seguridad infantil) es el único centro europeo que abarca todos los productos de uso infantil. Toma en consideración multitud de aspectos relacionados con el diseño, los materiales, la fabricación y evaluación de la seguridad.

Para ello posee el primer acreditado por ENAC para la realización de ensayos de juguetes, artículos de puericultura, parques infantiles (equipamientos de juego y superficie) y materiales en contacto con alimentos. AIJU otorga la marca "Calidad Comprobada" para los juguetes, que certifica que cada producto, además de respetar las normativas exigidas por la UE, ha superado con éxito las garantías y normas adicionales de seguridad y calidad marcadas por este laboratorio, lo que ofrece una mayor garantía al consumidor final.
  Juguete infantil de máxima seguridad
 
Karina Pernías, responsable del Área de Seguridad de Productos Infantiles de AIJU recuerda que "existe una directiva de seguridad (2009/48/CE) de obligado cumplimiento para todos los juguetes comercializados en la Unión Europea. La directiva establece que estos productos han de ser seguros, de manera que deben cumplir ciertos requisitos y someterse a diversas pruebas con el objetivo de comprobar que no presentan riesgos para los menores a los que van destinados, considerando una utilización normal y previsible".
     
     
     

Pruebas de seguridad que se deben realizar a los juguetes

 

Ensayos mecánicos

 
En ellos se analiza la existencia de bordes cortantes, puntas o alambres accesibles y de mecanismos que puedan atrapar los dedos; el funcionamiento de los sistemas de frenado; la presencia de elementos susceptibles de ser tragados, energía cinética de los proyectiles de los juguetes…
 
 

Pruebas de inflamabilidad

 
Determinan el índice de inflamabilidad de ciertos juguetes (muñecas, peluches, barbas...) cuando están sometidos a una pequeña fuente de ignición.
 
 

Análisis químicos

 
Mediante los mismos, los materiales con los que está hecho el juguete se someten a un tratamiento de digestión, que representa el comportamiento del organismo del niño cuando chupa o ingiere dichos materiales. Y, además, también se analizan las sustancias químicas que pueden ser tóxicas para los niños en determinadas cantidades.
 
 

Análisis eléctricos

 
Engloban las pruebas de seguridad que deben superar los juguetes alimentados por una tensión inferior a 24 voltios. En ellas se determina si hay peligro de calentamiento cuando el juguete eléctrico está funcionando o si es correcta la colocación de las pilas para evitar cortocircuitos.
 
 
     
  Las pruebas de seguridad son obligatorias de acuerdo a la normativa europea, pero en ocasiones a petición del fabricantes se realizan otras como de edad, de diseño… En ellas intervienen ingenieros, químicos, pedagogos, psicólogos: en total, más de una treintena de especialistas en el campo del juguete.  
     
 
 
 
     
     
 

Principales anomalías de los juguetes

     
  Aunque no podemos decir que todos los juguetes comercializados en nuestro país están fuera de sospecha, lo que sí está claro es que "el juguete español es 100% seguro", asegura Karina Pernías que recuerda que "en España existe una enorme tradición juguetera, un desarrollo importante del sector y un compromiso muy firme por parte de los fabricantes españoles con la seguridad".
  Juguetes infantiles: anomalias  


No obstante, precisa que antes de salir al mercado las anomalías más frecuentes que se detectan en el laboratorio se encuentran en el etiquetado, aunque "existen otras deficiencias de tipo mecánico que, sin ser tan numerosas, suponen un mayor riesgo para el niño como son las que hacen mención a la presencia de bordes cortantes o puntas punzantes". Otros productos con gran difusión –explica Pernías– que presentan una disparidad muy elevada de acabados, como por ejemplo los patinetes, en los que nos podemos encontrar con artículos muy bien fabricados en contraste con otros "que constituyen un cúmulo de deficiencias".

También destaca el caso de juguetes que lanzan proyectiles con una energía cinética superior a la permitida, con juguetes que se pliegan repentinamente durante el uso, generando un movimiento de tijera que podría herir los dedos al niño, o incluso juguetes accionados por la boca que presentan riesgo de atragantamiento..

       
  Pero sobre todo debe destacarse aquellas deficiencias asociadas a la presencia de piezas pequeñas sueltas o que se generen durante los ensayos pertinentes en juguetes específicamente destinados a menores de 36 meses (por ejemplo, ojos y botones en peluches que se desprenden con facilidad), elementos con ventosas que se desmontan de su alojamiento y no presentan las características necesarias de diámetro exigibles, o presencia de cuerdas que pueden generar nudos corredizos o bucles de longitud excesiva con el riesgo consiguiente de enredarse con el niño
   
  En cuanto a la crisis económica esta experta señala que no "comprometerá la seguridad de los juguetes, porque no es algo que dependa del presupuesto del comprador". Un consumidor que, por otra parte, reconoce se encuentra "cada día más implicado en la seguridad de los juguetes que compran a sus hijos, tal vez debido a la baja natalidad se pone especial atención en que estos sean lúdicos, educativos y seguros".
     
 
 
Charo Barroso