Desarrollo físico del recién nacido

Procesos relacionados con el crecimiento

El desarrollo físico se valora desde el nacimiento mediante el control del peso, la talla y el perímetro craneal en todos los niños y en todos los controles de salud.
 
 
Recién nacido: peso y tallla   Los pediatras clasifican a los recién nacidos conforme a unas normas establecidas, en lo que se denomina antropometría del recién nacido, e intentan detectar desviaciones de la media (3.2 kg de peso y 50 cm de talla). Los recién nacidos se clasifican en tres grupos:
     
     •  Recién nacidos de peso adecuado para la edad gestacional: su peso está en la media, son la mayoría de los niños que nacen a término. 
       
    •  Niños grandes para la edad gestacional: son los que nacen con un peso superior a los 4.000 gramos, como son por ejemplo los hijos de madres con diabetes gestacional.
       
    •  Niños pequeños para la edad gestacional: son aquellos que nacen con un peso inferior a los 2.500 gramos. Puede ser debido por ejemplo a una enfermedad materna durante el embarazo, que no permita la llegada de suficiente alimento para el bebé.
       
    El peso del recién nacido puede reducirse hasta un 10% en la primera semana de vida,  no es debido a una alimentación deficiente sino a cambios en la distribución del agua corporal en los distintos compartimentos del organismo (aumenta tan pronto como la madre se adapta a la primera lactancia y el bebé aprende a succionar).  Pasados los primeros días, comienzan a ganar alrededor de 20 gramos diarios (con grandes diferencias entre unos niños y otros), creciendo entre 0,5-0,7 cm a la semana. Habitualmente, a las dos semanas de vida el peso inicial se ha recuperado.
     
    Lo normal es que el niño permanezca siempre en el mismo percentil de crecimiento, es decir, si el bebé nació con un peso inferior al promedio es normal que su curva de peso se mantenga siempre en ese rango. Lo mismo se aplica para el percentil de la talla. 
     
Recién nacido: perímetro craneal   El perímetro craneal al nacer es de 32-35 cm. Es una de valoraciones que se realizará al bebé en cada reconocimiento pediátrico para comprobar que su desarrollo físico está siendo el adecuado. Se considera un indicador del crecimiento del cerebro.
     
Recién nacido: orina y heces   Los bebés suelen orinar y expulsar las heces durante las primeras 24 horas de vida.

Con las primeras micciones se puede encontrar en el pañal una manchita o halo de color rojizo, que es normal (se debe a que es una orina muy concentrada, con un elevado contenido en ácido úrico).

Las primeras heces reciben el nombre de meconio, son pegajosas, negras y espesas. La eliminación del meconio ayuda a que la circulación entero-hepática produzca mayor eliminación de bilirrubina, con lo que el niño presentará menos ictericia.
En los días siguientes se irán haciendo verde-amarillentas (se llaman heces de transición) y finalmente se volverán de color amarillo-oro y menos consistentes (con una parte semilíquida). Con lactancia artificial, las heces son de color algo más pálido, de consistencia más dura y de olor más fétido, siendo la frecuencia habitual de una a dos cada día.

El número de deposiciones del bebé es muy variable, de manera que pueden producirse de 2 a 8 deposiciones al día (durante o después de las tomas), pero también puede ser normal que se produzca una sola deposición (de heces blandas) cada 2 o 3 días o incluso cada más tiempo.
     
Recién nacido: piel   Al segundo o tercer día del nacimiento puede aparecer en los recién nacidos una coloración amarilla de la piel y los ojos (ictericia), que es normal y suele ir desapareciendo paulatinamente en torno al 5º-7º día.

Un elevado porcentaje de recién nacidos puede presentar unas manchas rojas y pequeños granitos, preferentemente en el pecho, la espalda y las extremidades (no en las palmas de las manos ni en las plantas de los pies). Es el llamado “eritema tóxico del recién nacido”.  
     
Recién nacido: hábitos del sueño   Los recién nacidos presentan un estado de alerta que les hace permanecer despiertos las primeras 6 horas de vida. Este tiempo es muy valioso para iniciar al recién nacido en la lactancia y para establecer el vínculo afectivo entre la madre y el bebé (“apego”).

La situación de alerta de los recién nacidos va seguida de un ciclo de sueño profundo, en que es difícil despertarlos y casi no se amamantan. Este ciclo de sueño suele durar entre 24 y 48 horas.
Después de estas etapas iniciales, los recién nacidos estarán activos durante la alimentación y las mudas y dormirán el resto del tiempo.

Al principio duermen casi todo el día, y progresivamente van organizando períodos de sueño cada vez más reducidos entre las tomas. En esta etapa neonatal, algunos niños son capaces de dormir de noche más de 6 horas.

En contra de las creencias que existían hasta la fecha, la Asociación Española de Pediatría (AEP), considera que la manera correcta de colocar a los bebés sanos para dormir es boca arriba o de lado, puesto que estas posturas ayudan a prevenir el Síndrome de muerte súbita. Por el mismo motivo, la AEP también recomienda evitar el arropamiento excesivo y la presencia de cojines o almohadones en la cuna del bebé.
     
Recién nacido: motricidad   En general, un recién nacido presenta las siguientes habilidades:
    Mueve sus extremidades descontroladamente mientras está despierto y aprieta con sus manos. 
    Emite algunos sonidos, gritos y llantos para comunicar lo que quiere o siente (hambre, dolor, sueño, etc...).
     -  Levanta un poco la cabeza (durante unos segundos).
    Responde a algunos sonidos (observa los rostros).
    Sigue objetos con la mirada.
       
    Durante el primer mes de vida del bebé se pueden observar cambios evolutivos en la motricidad:
    Se lleva las manos hacia la cara, dobla los brazos y “agarra” con la mano.
    Mantiene los puños cerrados y apretados.
    Puede levantar y girar la cabeza cuando está acostado boca arriba.
    La pierna se extiende cuando se estimula la planta del pie.
    Vuelve la cabeza en busca del pezón cuando se le toca la mejilla y comienza a chupar cuando el pezón toca los labios.
    Escucha y reconoce algunos sonidos (incluyendo las voces de los padres) y observa los rostros.
    Fija la mirada cuando le hablan, sigue objetos con la mirada, sonríe, ríe.