Tabaco y asma en el niño

El humo empeora los síntomas de asma infantil

 
La exposición pasiva al humo de tabaco también es causa de enfermedad, aunque su efecto es más difícil de medir. La exposición crónica al aire contaminado por el humo de tabaco ocasiona cáncer de pulmón, puede agravar o precipitar la aparición de enfermedad cardiovascular (como la cardiopatía isquémica), así como aumentar la sintomatología de las enfermedades respiratorias. En niños el tabaquismo pasivo es causa de muerte súbita del lactante, de infecciones respiratorias y de otitis, entre otros trastornos.

 

     
  El tabaquismo se considera como una enfermedad adictiva y crónica, aunque prevenible y tratable. Por ello es hoy la primera causa de morbimortalidad evitable.

El humo del tabaco ocupa el lugar más importante dentro de los contaminantes atmosféricos domésticos. La Organización Mundial de la Salud calcula que una de cada seis personas fuma, aunque existen diferencias por sexo y edad.

En España un tercio de la población adulta (mayor de 15 años) es fumadora.
  Tabaco y asma en el niño
     

 

Aunque se desconoce la composición exacta de los cigarrillos, los estudios científicos han detectado más de 4.000 sustancias en el humo del tabaco que se pueden clasificar en función de su efecto sobre el organismo en:
 
•    Nicotina, alcaloide con propiedades psicoactivas y una gran capacidad adictiva, por su gran liposolubilidad y por la vía de administración habitualmente empleada, la vía inhalada. Se metaboliza en el hígado y, entre sus metabolitos, se encuentra la cotinina, que se utiliza como marcador de exposición.
   
•    Monoxido de carbono (CO)  y otros productos de la combustión incompleta de la materia orgánica, que son los principales responsables de la toxicidad cardiovascular.
   
•    Irritantes: moléculas implicadas en las enfermedades respiratorias agudas y crónicas, como fenoles, ácidos orgánicos, aldehídos, etc.
   
•   Carcinógenos: principalmente alquitrán, hidrocarburos aromáticos policíclicos como el benzopireno, nitrosaminas, aminas aromáticas, aldehídos, metales como el arsénico, cadmio e incluso compuestos radiactivos como el polonio-210.
   
•   Radicales libres:  tóxicos debido a su efecto oxidante.
   
•   Inductores enzimáticos: que aceleran el metabolismo de algunos fármacos.
   
   
   

Riesgo de asma: exposición del niño al humo del tabaco

 
Riesgo de asma: exposición del niño al humo del tabaco   La exposición prenatal o en los primeros meses de vida del bebé al humo de tabaco es un factor de riesgo para el desarrollo de asma. En el asma ya establecida, la exposición al humo de tabaco aumenta significativamente la morbilidad tanto en niños como adultos, provocando síntomas más frecuentes y graves, mayor consumo de medicación de alivio y de utilización de servicios sanitarios, así como un empeoramiento de la calidad de vida. Además, en los asmáticos el tabaquismo se asocia a un deterioro de la función pulmonar y a una disminución de la respuesta al tratamiento con corticosteroides.

Durante algún tiempo se pensó que el humo del tabaco era simplemente un irritante de las vías respiratorias; sin embargo, su efecto es mucho más extenso y complejo. Si el asma comparte con la bronquitis crónica el fenómeno de inflamación de la vía aérea, es lógico pensar que el desencadenante de la misma en el caso de la EPOC el consumo de tabaco tenga también una influencia negativa en el asma.

A la obstrucción bronquial producida por el tabaco se suma a la producida por la inflamación de origen alérgico. La interrelación entre hiperrespuesta bronquial y atopia (alergia) se ha demostrado en algunos estudios poblacionales. La hiperrespuesta bronquial aumenta con la edad en los pacientes fumadores mientras que disminuye en los atópicos, y por lo general, está elevada en cualquier rango de edad cuando coinciden ambos factores.
     
Hay que evitar, no sólo que el paciente con asma fume, sino que esté en una atmósfera contaminada por el humo de tabaco de otros fumadores. Por ello, es imprescindible motivar al fumador para que logre la deshabituación, así como promover un entorno libre de humo, siendo importante actuar sobre la población más débil, evitando que los adolescentes con asma comiencen a fumar y consiguiendo que las embarazadas, al menos durante el periodo de embarazo, abandonen este hábito.
 
 

El fumador con asma: por qué dejar el hábito

 
En el asmático fumador hay que realizar una valoración previa para conocer en qué etapa del proceso de abandono se encuentra: precontemplación (no se lo plantea), contemplación (piensa en dejarlo), preparación (decide intentarlo), acción (intenta dejarlo), mantenimiento (permanece sin fumar). En las fases de precontemplación y contemplación,  la intervención mínima (consejo) para el abandono del hábito tabáquico, es una de las actividades de prevención con mejor coste-efectividad. Debe ser claro, breve, firme e individualizado, y hacer énfasis en los beneficios del abandono. En este tipo de intervención el médico se encuentra en una situación privilegiada por la proximidad con el usuario y por el papel que representa como administrador de su salud.

A los pacientes en fase de preparación, dispuestos a dejar de fumar en un corto plazo de tiempo y con una motivación alta, se les puede derivar a programas más intensivos, que aumentan el éxito en el abandono del hábito tabáquico, existiendo por último la posibilidad de derivar a unidades de tabaquismo o a terapeutas expertos, que prescribirán en su caso tratamiento farmacológico para deshabituación tabáquica (tratamiento sustitutivo con nicotina, bupropión, varenicline).

 

 

Siempre compensa dejar el tabaco

   
Existen varias posibilidades de actuación preventiva en la consulta, que pueden  concretarse en los siguientes puntos:
 
•   Hacer conscientes a todos los pacientes fumadores que presentan un gran factor de riesgo para su salud y que les compensaría dejarlo.
   
•   Informar a los niños y adolescentes, especialmente a aquellos con factores que facilitan el desarrollo de complicaciones, de los riesgos que corren al fumar.
   
•   Hacer conscientes a los padres fumadores de niños pequeños, especialmente, si éstos presentan patología derivada de la exposición involuntaria al humo del tabaco,  del perjuicio que están, o pueden estar causando a sus hijos.
   


 

     
  La industria del tabaco representa una gran fuente de ingresos y de gastos para la mayoría de los gobiernos actuales. En los países desarrollados, los ingresos derivan fundamentalmente de la distribución e impuestos, mientras que en los países en vías de desarrollo, el cultivo y la  exportación son la fuentes de ingresos principales. Los gastos se derivan de la asistencia sanitaria, de la pérdida de jornadas laborales y de años de trabajo de personal cualificado.