Diagnóstico de la rinitis alérgica en niños

Factores que empeoran los síntomas de rinitis alérgica

 

     
  Ante la sospecha de rinitis alérgica en un niño, conviene confirmar el diagnóstico para aplicar el tratamiento adecuado  
     
 
 
Recordemos que la alergia es una respuesta desproporcionada del organismo ante una sustancia, llamada alérgeno, que para otras personas es inofensiva. Para que se produzca la reacción, es necesario que el organismo esté sensibilizado, es decir, que sea capaz de reaccionar frente al alérgeno porque tiene anticuerpos de tipo inmunoglobulina E (Ig-E).
 
El diagnóstico de rinitis alérgica se basa en los siguientes puntos:
 
Hacer una buena relación de los síntomas al médico. Esta relación de los síntomas o molestias, y aquellas cosas que parecen provocarlos, cuidadosamente conducida e interpretada por el médico se llama historia clínica. Ésta incluye un interrogatorio al paciente, orientado a buscar la causa, época del año en que aparecen los síntomas y posibles causas desencadenantes.
   
  Una vez conocidas las posibles causas, hay que saber la gravedad de los síntomas con el fin de poder orientar las exploraciones médicas. También es importante conocer los antecedentes de enfermedad alérgica en los familiares, así como posibles enfermedades alérgicas anteriores en el paciente.
      Diagnóstico de la rinitis alérgica en niños
Examen físico. El médico examinará el cuerpo en busca de señales de alergias en lugares como la nariz (rinitis), ojos (conjuntivitis) y piel (eccema).  
     
Exámenes complementarios.  
  Pruebas de alergia. Mediante análisis de sangre y las pruebas cutáneas, se puede verificar la presencia de alergias que podrían estar causando los síntomas de rinitis. Las pruebas diagnósticas más sencillas son las pruebas cutáneas ("prick-test"). Consisten en poner gotas de los alérgenos sospechados en el antebrazo y, con una pequeña lanceta, dar pinchacitos que no hacen daño.  
       
  Tras 20 minutos, se ve la reacción en la piel. Si existe alergia, aparece un pequeño habón o roncha. En ocasiones es necesario completar el estudio y medir los anticuerpos Ig-E (inmunoglobulina favorecedora de alergia) en sangre mediante un simple análisis. No siempre los resultados positivos en estas pruebas significan necesariamente que la persona sea alérgica a los alérgenos probados, por lo que a veces es necesario ampliar los estudios.
   
   

Tipos de rinitis alérgica

 
La rinitis puede ser estacional o durar casi todo el año, según el tipo de alérgeno que produce la reacción alérgica. También influye en ello la frecuencia con la que aparecen los síntomas y la gravedad de los mismos.
 

Según los alérgenos involucrados

   
Estacional: exacerbaciones periódicas de sus síntomas que ocurren en ciertas estaciones del año con alto grado de polinización, especialmente en climas templados. Se suele producir en una determinada época del año, generalmente en primavera; sin embargo, algunos pólenes pueden ser invernales, como es el caso de las cupresáceas, que polinizan de diciembre a febrero. Suele caracterizarse por ataques de estornudos en salvas, rinorrea acuosa, prurito naso-ocular, congestión nasal, lagrimeo y enrojecimiento conjuntival.
   
Perenne: síntomas persistentes por alérgenos domésticos como ácaros, mohos, cucarachas, pelo de animales.... Debido a la duración prolongada de la inflamación de la mucosa nasal, la rinorrea es más viscosa, y la respiración bucal y la obstrucción nasal son más notorias.
   
  Alrededor del 20 por ciento de los casos son estrictamente rinitis estacionales; otro 40 por ciento se debe a rinitis perennes, mientras que el 40 por ciento restante corresponde a formas mixtas: perennes con exacerbaciones estacionales.
 
 

Según la frecuencia de los síntomas

   
Intermitente: cuando presenta episodios repetidos no superiores a cuatro días por semana durante menos de cuatro semanas.
   
Persistente: cuando la duración es mayor (más de cuatro días a la semana y durante más de cuatro semanas).
   
 

Según la gravedad de los síntomas (afectación en las actividades diarias)

 
      Tipos de rinitis alérgica
Leve: si se puede hacer vida normal y no están presentes ninguna de las siguientes circunstancias: trastornos del sueño, deterioro de actividades diarias, de ocio y/o deportivas, impedimento de la asistencia a la escuela y síntomas molestos.  
     
Moderada o grave: cuando perjudica al ritmo cotidiano, presenta una o más de las circunstancias comentadas en el apartado anterior.  
     
Es importante valorar su impacto sobre la calidad de vida de los pacientes, sobre todo en cuanto al deterior del rendimiento escolar, alteración de las actividades de ocio y trastornos del sueño.  
     
   
   

Factores que empeoran o disparan los síntomas de rinitis alérgica

 
Una buena estrategia para los alérgicos es evitar los factores que pueden desencadenar o agravar una crisis. Para ello, una de las claves es primero conocer las sustancias que producen alergia en cada caso (pólenes, mohos, epitelios de animales...), y después intentar evitarlos a toda costa. Las reacciones alérgicas se producen cuando el organismo ya está sensibilizado frente al alérgeno: cuenta con unos anticuerpos llamados del tipo inmunoglobulina E (Ig-E). Esta situación se da en ocho de cada diez casos de asma infantil. Por ello, lo más inteligente es minimizar al máximo o anular la exposición a los alérgenos. Los más habituales son:
 
  Polen. Se produce en diferentes épocas del año, pero especialmente en primavera. Cuando florecen las diversas especies vegetales (árboles, arbustos, malezas o césped), el nivel de polen en el aire se dispara, lo que puede generar síntomas de rinitis. Las alergias pueden coincidir con las polinizaciones y ser estacionales o prácticamente permanentes, dependiendo del tipo de clima de la zona.
   
   
       
  Rinitis alérgica en niños: factores que empeoran   En el caso de los animales, el causante de la alergia no es el pelo de animal propiamente dicho, sino, sino en las escamas de la piel o caspa. Aunque se trate de una mascota de pelo corto, la caspa sigue estando en el pelo del animal, aunque le bañemos frecuentemente.
       
       
  Ácaros del polvo. Dichos ácaros son insectos microscópicos y se alimentan de piel humana. Los ácaros se acumulan en sitios estratégicos de la vivienda, aunque ésta parezca limpia. Hablamos de los colchones, almohadas, cortinas, peluches o forros acolchados de muebles. Las zonas costeras con temperaturas cálidas suelen ser buen caldo de cultivo para los ácaros.
       
       
  Síntomas de rinitis alérgica   Hongos y mohos. Sus lugares preferidos para crecer son zonas cálidas, húmedas y con poca luz como el baño o los sótanos. Hay otro tipo de hongos, los llamados atmosféricos, que también pueden desencadenar crisis asmáticas. Suelen proliferar en los momentos previos a las tormentas y en espacios neblinosos.
       
       
  Excrementos y restos de cucarachas. Muy comunes en zonas cálidas y húmedas, las cucarachas producen reacciones alérgicas y síntomas de rinitis en muchas personas. Por ello hay que extremas las precauciones, como bajar la basura a diario, para que no aparezcan en las cocinas de nuestras viviendas.
   
   
 

Otras causas pueden empeorar o desencadenar los síntomas de rinitis

   
  Contaminantes del aire. Los productos químicos fuertes y los humos de coches y fábricas son otra fuente de rinitis, así como las pinturas de las viviendas, los perfumes o ciertos productos de limpieza que usamos a diario.
   
   
  Dr. Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología infantil
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)