¿Tu hijo está con gripe?...Te damos unos consejos para que coma mejor
 
 
 Alimentación niños enfermos
 

Cuidados de un niño con catarro

Tratamiento contra la tos y la mucosidad

 

 
Si tenemos un niño con catarro en casa, se debemos poner en marcha las siguientes medidas:
 
•   Hay que asegurarse de que el pequeño guarde reposo, en especial mientras tenga fiebre.   Cuidados de un niño con catarro
   
•   Debe beber abundantes líquidos: agua, zumos, leche…. Una buena ingesta de líquidos previene la deshidratación y hace que las secreciones sean más fluidas, lo que favorece su eliminación.
   
•    No se debe fumar en presencia del niño, porque se convierte en fumador pasivo o también llamado fumador involuntario.
   
•    Cuando la edad del niño lo permita,  puede hacer gárgaras con agua salina tibia varias veces al día para aliviar el dolor e irritación de garganta.
   
•    En ocasiones, es útil el uso de un humidificador para ayudar a humedecer el aire en el dormitorio del niño. Esto puede ayudar a aliviar la congestión nasal y mejorar la irritación de la mucosa de la faringe.
   
•   Lavados nasales frecuentes con soluciones salinas que reducen la congestión. También se puede emplear un aspirador nasal para succionar la mucosidad y sacarla de la nariz de su bebé o hijo.
   
•   El ejercicio físico, una buena alimentación y dormir lo suficiente desempeñan un papel importante  en la prevención de estas enfermedades respiratorias ya que ayudan a estimular el sistema inmunitario.
   

 

   
   

Remedios contra la tos y los mocos

 
•    En ocasiones, si la tos es muy persistente puede ser útil la administración de antitusígenos, que calman la tos, siempre baja la indicación del pediatra. Existen dos grupos de antitusígenos:
   
  ⇒   Antitusígenos de acción periférica. Su función se basa en cubrir o anestesiar a los receptores orofaríngeos irritados. En este grupo se incluyen los emolientes (las pastillas para la tos, las gotas, los pirulís, la miel) y los anestésicos tópicos (dados por vía oral o por nebulización). Por lo general, estas medidas locales son bien aceptadas por los niños y pueden ser de utilidad en la tos relacionada con infecciones del tracto respiratorio superior así como en otros procesos con irritación de la faringe. Sin embargo, son eliminados rápidamente, por lo que la duración de sus efectos es limitada y muy transitoria.
     
  ⇒   Antitusígenos de acción central (opiáceos o no opiáceos). Son los fármacos que suprimen el reflejo de la tos a nivel del sistema nervioso central. Entre los antitusígenos no opiáceos el más utilizado es el dextrometorfano aunque no están claras las ventajas clínicas de su utilización. Entre los antitusígenos opiáceos más utilizados está la codeína aunque sólo debe ser empleada ocasionalmente y siempre bajo la prescripción del pediatra.
     
•   Los descongestivos (vasoconstrictores) nasales pueden mejorar la rinorrea y reducir la congestión nasal pero no son recomendables para los niños ya que no existe evidencia de que sean eficaces. Si se utilizan, siempre se hará bajo indicación de su pediatra pero no deben mantenerse más de 4-5 días al objeto de minimizar su efecto rebote.
   
•   Los expectorantes ayudan a fluidificar las secreciones y la mucosidad haciendo más fácil su eliminación al toser. También ayudan a aumentar el volumen del esputo haciendo más fácil su eliminación. Lo mejor es ingerir líquidos para poder expectorar.
   
•   No debemos emplear antibióticos en estos procesos, dado el origen vírico de los catarros.
      Remedios contra la tos y los mocos
•   Los mucolíticos (por ejemplo, la acetilcisteína) son fármacos que licuan las secreciones espesas. Se pueden dar por vía oral aunque en determinadas patologías crónicas pueden ser administrado por inhalación. En esta patología banal no se debe abusar de su uso y solo se emplearán si el pediatra se lo indica.  
     
•    La sequedad nasal se puede corregir con preparados de vaselina.  
     
•    Nunca debemos automedicarnos. Todos estos tratamientos deben ser indicados por tu pediatra porque aunque se conozcan o hayan resuelto el problema en ocasiones anteriores, no son inocuos y deben ser prescritos por un especialista.  
     
     
 
Dr. Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología infantil
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)