Cómo evitar los síntomas de asma durante el ejercicio físico

El niño asmático debe llevar siempre la medicación en la bolsa de deporte

 

En todos los pacientes asmáticos debemos plantearnos los siguientes objetivos:
 
Conseguir que el niño desarrolle una actividad física normal, acorde a su edad y en las mismas condiciones que sus compañeros.
   
No evitar de forma sistemática la práctica del deporte. Lo mejor es hacer comprender al niño y a sus padres que el tratamiento adecuado va a evitar la aparición de síntomas. La primera arma terapéutica frente al broncoespasmo que induce el ejercicio es la prevención, lo que no equivale a decir que no se haga deporte.
   
El centro escolar y, en concreto, el profesor de educación física debe conocer la situación del niño, los fármacos que debe utilizar y adaptar la práctica deportiva a las circunstancias de cada momento.
   

 

     
  Deportes recomendables para el niño con asma  

No debemos caer en lo denominado círculo vicioso de la inactividad: la familia, por temor a las crisis, sobreprotege al niño y entre otras muchas limitaciones, tiende a restringir toda actividad física; no sólo deporte, clases de gimnasia, campamentos de verano o salidas de vacaciones, sino incluso el propio juego. El niño también puede optar por un camino fácil, de dudas y resignación, que lo transforman en un auténtico enfermo y con una calidad de vida limitada.

Al paciente asmático se le debe animar, no sólo a realizar la clase de educación física del colegio, sino a realizar deporte, incluso de competición.

     

 

   
Para conseguir dichos objetivos y evitar los síntomas durante el ejercicio se pueden dar las siguientes orientaciones y/o estrategias para la realización del ejercicio físico:
   
   

Cualquier deporte es bueno para el paciente asmático

   
  Se debe elegir aquel deporte que al paciente el guste más, porque sea el propio de la zona o porque sus compañeros o amigos lo practican. Existen grandes deportistas asmáticos en ciclismo, fútbol, vela, natación o baloncesto. Por tanto, el niño asmático puede hacer cualquier deporte si mantiene unas mínimas normas para evitar la aparición de las crisis.
   
   
   

¿Qué deportes son más recomendables para el niño con asma?

   
 
Deportes acuáticos
En general, son mejores los que se realizan en un ambiente cálido y húmedo como los deportes acuáticos. La natación, a pesar de que se realiza en lugares húmedos y cálidos, donde sobre el papel se reducen los problemas, las continuadas aspiraciones de los desinfectantes (como el cloro) pueden actuar como desencadenantes. Aunque se recomiendan las actividades en lugares cerrados pensar que estar a cubierto es estar caliente no es real; los pabellones cerrados pueden generar ambientes muy secos.
     
Deportes de equipo
Los que tienen carácter intermitente con momentos de acción y reposo no superiores a cinco minutos (como el fútbol o el baloncesto).

Atletismo
Los que desarrollan toda su acción en un corto período de tiempo (como velocistas).

Artes marciales y juegos de mesa
Los que tienen lugar a cubierto mejor que al aire libre, sobre todo, si este es frío o en los que prima la coordinación motora sobre el esfuerzo (judo, karate, ping-pong).
 

Síntomas de asma durante el ejercicio físico

     
     
     
  Entre los deportes que producen más asma se encuentran la carrera libre y el ciclismo, que además del esfuerzo requerido y la hiperventilación, pueden realizarse, en ocasiones, en circunstancias de aire frío y con altos niveles de contaminación atmosférica.

El único deporte que no debe hacer es el buceo con botellas de aire.
 
     

 

   

Realizar el ejercicio en condiciones ambientales adecuadas

   
  Se deben evitar ambientes fríos y secos y/o contaminados. Tener en cuenta todos aquellos factores externos que pueden agravar el asma: contaminantes atmosféricos (ozono, dióxido de carbono, azufre), alérgenos (pólenes, ácaros) e infecciones respiratorias. En este sentido, se debe evitar la realización de ejercicio físico durante las reagudizaciones asmáticas, infecciones respiratorias o en presencia de abundantes alérgenos a los que esté sensibilizado.
   
   
   

La adaptación al ejercicio debe ser progresiva

   
  Es aconsejable que se acostumbre a un entrenamiento físico regular   Niño con asma: ejercicio físico
   
  Realizar un buen calentamiento previo
  Una de las causas de la aparición de síntomas de asma con el ejercicio es un enfriamiento rápido e intenso de las vías aéreas, de manera que se pierde calor y agua. Así que resulta útil hacer ejercicios suaves de forma intermitente durante 10 minutos (carreras de 30 segundos de duración, con descansos intermedios), y estiramientos. Esto es útil, sobre todo, cuando se vaya a realizar un deporte de competición o un ejercicio intenso prolongado, pero no para las actividades cotidianas (el juego, el recreo...). La finalización del ejercicio debe ser progresiva para conseguir un calentamiento gradual y no brusco de las vías aéreas.
       
       
   

Respiración nasal para facilitar la filtración, calentamiento y humidificación del aire inspirado

   
  Es importante enseñar al niño a respirar lentamente a través de la nariz y que lo utilice siempre que pueda. Hay que realizar una buena limpieza de las fosas nasales antes del ejercicio y colocar una bufanda de lana tapando nariz y boca si el aire es frío y seco, para calentar y aumentar la humedad del aire inhalado. Si no es posible conseguir la respiración nasal, se puede utilizar una mascarilla que podría estar indicada, también, en períodos de alta carga polínica.
   
   
   

Llevar siempre la medicación de rescate en la bolsa de deporte

   
  Si diariamente se produce síntomas de asma con el ejercicio debido a un inadecuado control de la enfermedad, la estrategia más importante es lograr el control de la enfermedad asmática subyacente mediante una medicación de mantenimiento (corticoides inhalados, antileucotrienos o asociación corticoides inhalados- broncodilatadores de larga acción). Además  puede ser necesario usar tratamiento profiláctico si ha sido prescrito por su médico, 10-20 minutos antes de la realización de determinados ejercicios (broncodilatadores inhalados de acción rápida, cromonas).
   
  La medicación puede y debe llevarse a la escuela. Es función de los padres, según el  informe  del médico y de acuerdo con el centro, comunicar que medicación se utilizará y a que dosis. Debe constar por escrito en un informe o plan de acción que los padres o tutores aportarán a la escuela.
   
   
   
 

Qué hacer ante una crisis de asma durante el ejercicio

   
•   Actuar con calma y parar el ejercicio, que respire tranquilamente y beba líquidos.
   
•   Tomar la medicación de urgencia (Salbutamol, inhalador de color azul: 2-4 "puff") lo antes posible. Cada "puff" se administra de uno en uno. Cada uno de estos pufs debe ser administrado mediante cámara espaciadora haciendo 4 respiraciones suaves por cada "puff" administrado.
   
•   Esperar 4-5 minutos. Si se soluciona la crisis, puede reanudar la actividad física con menor intensidad. Si no mejora,  repetir la medicación de urgencia y si no hay mejoría, debe acudir al centro sanitario más cercano.
   

 

 
Santiago Rueda Esteban. Unidad de Neumología infantil.
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)