Cómo controlar la bronquiolitis en casa

Bajar la fiebre, lavados nasales e hidratación del bebé

 

     
     

El tratamiento de la bronquiolitis en casa es básico y muchas veces es el único que se debe realizar. La mayoría de los casos van a ser leves y¸ por tanto, tratados en el domicilio.

La fase crítica son las 48 o 72 primeras horas.

  Controlar la bronquiolitis en casa
Dr. Santiago Rueda Esteban
Servicio de Pediatría. Unidad de Neumología infantil
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)
     
     
 
 
Sin embargo, algunos niños pueden progresar hacia formas más graves, por lo que es necesario advertir de esa posibilidad a los padres enseñando los signos de empeoramiento e indicando, además, las medidas que hay que adoptar en todo momento.
 
Es preciso realizar lavados nasales frecuentes con suero fisiológico o eliminar la obstrucción nasal mediante aspiración, sobre todo, antes de las tomas, a demanda y antes de la terapia inhalatoria si se la ha prescrito su pediatra. Se puede utilizar un aerosol nasal de suero fisiológico o solución hipertónica de agua de mar para ablandar la mucosidad nasal y arrastrar y lavar el moco, y un aspirador nasal para succionar la mucosidad y sacarla de la nariz del bebé.
 
 
     
  Es importante respirar por la nariz para que el aire llegue al pulmón de la forma más conveniente: filtrado, y con la humedad y temperatura necesarias. La respiración bucal, por el contrario, carece de estas funciones esenciales de filtrado, humidificación y calentamiento del aire. Además, la congestión nasal origina que los lactantes se cansen antes de tiempo en sus tomas de pecho o biberón, ya que no pueden respirar con comodidad por las fosas nasales mientras succionan la leche.  
     
 
 
 

Bronquiolitis: lo que hay que vigilar

   
•    La postura del lactante en la cuna debe ser boca arriba (lo que se conoce como "decúbito supino") con un ligero estiramiento de la cabeza y una elevación de unos 30 grados.
   
•    ¿Cómo tratar la fiebre o febrícula? Lo más correcto es el uso de analgésicos o antitérmicos como paracetamol o ibuprofeno, que también mejorarán el estado general del niño. Es importante comprobar que el pequeño está ingiriendo la dosis correcta de medicamento, de acuerdo con su peso y edad.
   
•    La temperatura ambiental ideal no debe ser superior a 20ºC.
   
 •    El humo del tabaco, ya sea directo o el llamado "de segunda mano" puede agravar los síntomas de bronquiolitis (sobreinfección bacteriana, otitis media aguda...)
   
•    Es preciso tomar la temperatura corporal del niño varias veces al día.
   
•    La hidratación es clave para el control de la enfermedad: hay que asegurarse de que toma líquidos por vía oral; lo mejor es ofrecer pequeñas cantidades frecuentemente si vemos que no tolera la ingesta de líquido. La administración intravenosa de líquidos se plantea cuando no es posible conseguir una adecuada hidratación mediante la ingesta oral por la gravedad del cuadro. En este caso se precisará el ingreso hospitalario del niño.
   
•    Vigilar posibles signos de empeoramiento o alarma como: mayor dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, del trabajo respiratorio, agitación, mal color, pausas de apnea, rechazo del alimento o vómitos, agitación o somnolencia inusuales. En estos casos, se debe acudir a urgencias rápidamente.
   
•    El pequeño no deberá volver a la guardería hasta la desaparición completa de los síntomas.   Bronquiolitis: lo que hay que vigilar
     
•    Procurar un ambiente tranquilo: no molestar al lactante con maniobras bruscas, en la medida de lo posible, ponerle ropa cómoda y amplia, y evitar el excesivo arropamiento.  
     
•    No se debe realizar fisioterapia respiratoria, ya que no hay evidencia de que aporte un beneficio clínico.  
   
•    La tos en el niño se puede combatir con una buena hidratación. No deben administrarse medicamentos para la tos. Los descongestivos (vasoconstrictores) nasales no son recomendables para los niños ya que no existe evidencia de que sean eficaces. No administrar medicamentos expectorantes, sólo fomentar que el niño tome líquidos (agua, zumos...).
   
•    Si la evolución es buena, se recomienda acudir a revisión pediátrica tras 24 o 48 horas.