Asma: qué hacer cuando empiezan a notarse síntomas de una crisis

Cómo realizar el tratamiento de mantenimiento del asmático

 

La familia y el propio paciente si es mayor deben estar entrenados en la identificación precoz de los síntomas y signos de gravedad del asma. Una vez que aparezca la crisis, debe actuarse rápidamente.
 
 
     
  El tratamiento empleado dependerá de la gravedad de la misma. Las crisis leves pueden tratarse en casa, pero las moderadas o graves deben tratarse en un centro sanitario tras iniciar el tratamiento en el domicilio.  
     
 
 
La gravedad se valora por la intensidad de trabajo respiratorio (cantidad de esfuerzo necesario para poder respirar), la  frecuencia respiratoria (respiraciones por minuto), y la presencia de pitos en el pecho. Un dato importante es la respuesta al tratamiento. Si los broncodilatadores no mejoran al niño, debe consultarse inmediatamente.
 
Algunos pacientes mayores pueden disponer de un medidor de flujo respiratorio  (el pico flujo) que puede ser útil para conocer la gravedad y si existe o no mejoría tras el tratamiento.  Pregunte a su médico a este respecto.
 
 

Uso de medicamentos de alivio rápido

 
El mejor momento para tomar medicinas de alivio rápido es cuando comienzan los síntomas. Es mucho más fácil controlar un ataque cuando apenas ha comenzado, e incluso puede resultar peligroso esperar. Cuanto más tiempo se tarde en administrar el tratamiento, menos mejoría habrá y más medicación será necesario utilizar.
 
Si duda, si el niño tiene una tos persistente que no queda claro si es el inicio de una crisis, es preferible que utilice la medicación de rescate. Si los síntomas ceden o mejoran inmediatamente, es que era necesario. También si el niño es mayor puede utilizar un medidor de pico flujo antes y después de la utilización del inhalador. Si aumentan los valores  después  es que se necesitaba la medicación.
 
 

Uso de broncodilatadores inhalados

Asma infantil:síntomas de una crisis    
  Para el tratamiento de las crisis, se utilizan fundamentalmente broncodilatadores inhalados y glucocorticoides orales o intravenosos. Los broncodilatadores más útiles son los de acción rápida (salbutamol o terbutalina). En las crisis moderadas o graves se puede añadir bromuro de ipratropio. En las crisis leves puede ser suficiente con un broncodilatador, pero en las más graves su médico le añadirá un glucocorticoide por vía oral durante unos días.

Los broncodilatadores se utilizarán por vía inhalada, preferentemente mediante un inhalador presurizado con cámara espaciadora adecuada a la edad del niño. Los nebulizadores se restringirán a los casos en que el paciente requiera la administración del broncodilatador con oxígeno o cuando, en el hospital, se quieran administrar grandes dosis de medicación.
   
 
 

Corticoides orales

 
En algunas ocasiones, cuando no hay respuesta al tratamiento se necesita emplear tratamiento con corticoides orales que son el medicamento antiinflamatorio más potente que disponemos actualmente para el asma. Siempre se utilizará bajo prescripción del médico que indicará la dosis y el tiempo que es preciso mantenerlo. Siempre que sea posible se utilizará por vía oral en solución liquida o comprimidos. Solamente si no se puede hacer por vía oral o si el paciente está muy afectado y se necesita tratamiento rápido  puede utilizarse por vía intravenosa. La vía intramuscular, (una inyección) aunque se utiliza  a veces por costumbre resulta muy molesta para el paciente  y no es más eficaz que una dosis  tomada por boca.
 
 
 
 
 

Tratamiento de mantenimiento según el nivel de gravedad del asma

 
 
Al principio el tratamiento se establece según el nivel de gravedad. Posteriormente, el médico decidirá las subidas o bajadas de medicación de acuerdo con el grado de control del asma que alcance el niño.
   
Los niños con asma episódica ocasional (menos de cuatro o cinco crisis al año y sin síntomas entre crisis) no precisan ningún tratamiento de control. Pueden utilizar sólo los broncodilatadores inhalados cuando tengan síntomas.
Los niños con asma episódica frecuente (entre 6 y 8 crisis al año y con síntomas  durante los esfuerzos intensos) deberán utilizar un medicamento de control: glucocorticoides inhalados a dosis bajas o "montelukast", según lo indique su médico.
   
Si no se controla bien, o en los casos de asma moderada, se podrá utilizar una asociación de ambos medicamentos o una asociación de glucocorticoides inhalados con broncodilatadores de acción prolongada.
 
En el asma más grave no controlada puede ser necesario aumentar a dosis altas los corticoides inhalados e incluso necesitar corticoides orales y/o anticuerpos monoclonales anti-IgE (omalizumab).
 
El tratamiento de mantenimiento se mantendrá hasta que tu médico te lo diga. No se debe suspender por iniciativa propia. Si se tiene dudas o miedo a improbables efectos secundarios, se deben plantear en las visitas de revisión, con el fin de aclararlas.
 
   
 
 
 
Santiago Rueda Esteban. Unidad de Neumología infantil.
Hospital Clínico San Carlos (Madrid)