Diarrea y estreñimiento en el bebé

Los cambios en la orina puede significar enfermedad

     
  La consistencia de las heces durante le lactancia puede ser blanda sin que tenga significado de diarrea y la coloración puede ser igualmente variable en función de la lactancia materna, como de la propia alimentación del niño una vez empieza a ingerir nuevos alimentos.

Las heces van aumentando su consistencia a medida que se van introduciendo los diferentes alimentos.

Durante los primeros meses de vida es normal que el niño haga una deposición nada más terminar su toma: se debe al reflejo gastrocólico que hace que al estimularse el aparato digestivo se vacíe el contenido de la ampolla rectal.

No quiere decir en absoluto que lo que el niño acaba de comer ya lo ha echado; heces poco consistentes sin diarrea franca o de corta duración no son motivo de alarma.
  Diarrea y estreñimiento en el bebé
     
 
 
Motivos de consulta cuando se den estas características:
 
•    Consistencia muy blanda o diarreica tras la introducción de un alimento nuevo.
   
•    Diarrea que no cede a pesar de haber establecido dieta astringente (dieta apropiada a la diarrea).
   
•    Heces manchadas de sangre roja o heces muy negras y malolientes, que son síntomas haber digerido sangre.
   
•    Ausencia de deposición, fiebre, vómitos e impresión de dolor, porque nos pueden estar indicando una situación de abdomen agudo, que siempre es motivo de consulta urgente.
   
•    Tendencia al estreñimiento a pesar de dieta correcta. Puede deberse a una actitud psicológica del niño, pero también a situaciones patológicas, tales como fisuras anales, hemorroides o tendencia a la impactación de heces. La ausencia de deposición de un día, si no hay potros síntomas acompañantes no es motivo de consulta; más de 48 horas sin deposición si debe ser motivo de consulta con su pediatra.
   
     
  Lo ideal es que el ritmo de deposición sea diario; a la hora de considerar las alteraciones en el número y frecuencia de las deposiciones es muy importante el que los datos que la familia ofrecen al pediatra sean exactos en cuanto a la cantidad y calidad de la alimentación, que deberá ser variada, equilibrada, rica en frutas y verduras, con ingesta suficiente de líquido a lo largo del día y exenta de chucherías y bollerías industriales. Éstas últimas solo deberían ser ingeridas por los niños de modo ocasional y no constituir la norma de meriendas o almuerzos.  
     

 

   

Orina: aspecto y cantidad en el niño

 
La cantidad de orina es variable en función de la edad del niño; durante el periodo neonatal y lactancia, mancha varias veces los pañales al día. La cantidad puede verse disminuida, sin que sea nocivo, en ambientes muy húmedos en que el niño pierde líquido de modo normal por sudoración.
 
Mientras el niño lleva pañal es difícil valorar la cantidad de orina que emite al día por el aspecto de mayor o menor humedad. Cuando el niño utiliza el servicio de forma autónoma el único modo de valorar de modo objetivo si la cantidad de orina es la adecuada es midiéndola. En el caso de los pañales, lo que se hace es pesar cada pañal cuando se cambia a lo largo de 24 horas. En el caso que el niño ya no utilice pañal, el niño tiene que orinar en un botecito y acumular la cantidad expulsada a lo largo de 24 horas.
 
La intensidad de su coloración amarilla puede ser variable en función de los alimentos ingeridos, así como la cantidad de líquido ingerido. También la coloración y olor pueden ser muy peculiares en función de lo digerido y no tener ningún significado patológico. Así, es normal el color aframbuesado tras ingerir remolacha o podemos percibir un fuerte olor de la orina tras la ingesta de espárragos, por ejemplo.
 
Serán motivo de consulta estos aspectos:
 
•    Disminución real ausencia de orina.
•    Poliuria, es decir de las veces que el niño necesita ir al baño, independientemente de que la cantidad de orina sea normal o esté aumentada.
•    Olor peculiar de la orina, con o sin fiebre.
•    Coloración anómala, rojiza u oscura.
•    Disuria (dolor al orinar) con o sin fiebre.