Trucos para evitar los atracones infantiles
 
 
 Empacho infantil
 

 

   
  PUBLICIDAD
 
  Flora intestinal equilibrada
   

 

Cómo actuar ante un niño que vomita con frecuencia

Evitar que el pequeño se deshidrate es vital

 
Cuando los episodios de vómitos son muy frecuentes hay que actuar. Un niño puede deshidratarse en pocas horas si no se toman las medidas oportunas, especialmente cuando el vómito es tan intenso que el pequeño no tolera la ingestión oral de líquidos.
 
 

¿Qué debemos hacer cuando un niño vomita?

 
La mayor preocupación de los padres cuando sus hijos vomitan es evitar la deshidratación. Para saber si nuestro hijo está bien hidratado, nos podemos fijar en su boca, si no está seca,  en sus ojos, si tienen lágrima y no están hundidos.

Si además sigue realizando micciones con la misma frecuencia que antes de los vómitos y mantiene un buen estado general, la probabilidad de una deshidratación moderada o grave es pequeña. La prevención de la deshidratación mediante la rehidratación oral en el domicilio del niño puede ser realizada por los padres.
  Cómo actuar ante un niño que vomita
       
•    Los niños que están siendo alimentados al pecho y presentan vómitos pueden continuar tomando leche materna, recibiendo tomas más frecuentes y con menos cantidad. Si ha presentado vómitos de forma ocasional, aislados, se le puede ofrecer líquidos azucarados o alimentos en pequeña cantidad, poco a poco, para que no vuelva a vomitar.
   
•    Si los niños presentan vómitos frecuentes, repetidos, podemos administrarle pequeñas cantidades de líquidos, utilizando las soluciones de rehidratación oral que se venden en las farmacias. Actualmente disponemos de soluciones adaptadas a la edad del niño y con diferentes sabores. En estos casos es importante dar la solución de forma frecuente y en muy pequeñas cantidades, entre 5 y 10 mililitros, no más. Si damos cantidades mayores, el niño puede presentar de nuevo vómitos.
   
•    Cuando han transcurrido unas dos horas, se puede administrar cantidades mayores y, si todo va bien, después de unas cuatro horas de comenzar la rehidratación se introduciría de nuevo la alimentación  del niño lentamente y sin forzar. Debemos tener en cuenta al utilizar soluciones de rehidratación oral que las distintas marcas comerciales que existen en ele mercado pueden requerir cantidades diferentes de agua para ser preparadas. Actualmente no se aconseja la utilización de preparados caseros porque es frecuente que reproduzcan errores en su preparación. Tampoco se aconseja en estos casos la utilización de preparados comerciales recomendados para evitar la deshidratación durante el ejercicio físico.
   
•    Si cuando estamos administrando al niño la solución de rehidratación oral vuelve a vomitar, sería recomendable esperar un tiempo de al menos una hora, antes de volver a comenzar a ofrecer la solución de rehidratación oral. No se debe administrar en casa medicamentos para frenar los vómitos, a no ser que el pediatra los haya recomendado.
   

 

         
   

¿Cuándo debemos acudir a nuestro médico en caso de vómitos?



A pesar de que la mayoría de los niños con vómitos sufren cuadros autolimitados y habitualmente benignos, existen algunas circunstancias que hacen aconsejable la valoración del niño por un pediatra. Algunas de ellas son:
 

Acudir al médico en caso de vómitos en niños

   
•   Cuando a pesar de administrar cantidades pequeñas de una solución de rehidratación oral, los vómitos continúan.
   
•   Cuando aparece sangre o posos de color oscuro en el vómito, o el vómito es de color amarillento o verde intenso.
   
•   La edad del niño, si es menor de tres meses, y además de los vómitos presenta fiebre o algún otro signo como decaimiento o rechazo de las tomas.
   
•   Si se trata de un niño de alrededor de un mes de vida con vómitos proyectivos en todas las tomas.
   
•   Si se trata de un lactante que tiene entre seis meses y dos años y los vómitos se asocian a palidez, sudoración y llanto intermitente.
   
•   Si aparece algún signo de deshidratación importante, como decaimiento, mal estado general, ojos sin lágrimas o hundidos, lengua y boca secas, o bien orina poco.
 
•   Si los vómitos van acompañados de dolor abdominal que va aumentando de intensidad con el tiempo, haciéndose continuo. Si el dolor se localiza en la región derecha del abdomen o si el niño presenta un abdomen que cuando se palpa está duro y doloroso o hinchado.
   
•   Si los vómitos se asocian a fiebre y dolor de cabeza.
   
•   Si el niño ha sufrido un golpe sobre la cabeza o el abdomen.
   
•   Si requiere tomar algún tipo de medicación y no puede hacerlo porque los vómitos se lo impiden.
   
•   Si los vómitos se producen porque el niño ha tomado algún tipo de sustancia tóxica.
         
 
 
Dr. Andrés Bodas Pinedo
Servicio de Pediatría. Hospital Clínico San Carlos (Madrid