Harina de Alforfón

Alergia a los cereales

Se han descrito casos de alergia al alforfón, tanto por inhalación de harinas como por su ingestión, sobre todo en países como Japón y China, pero también en España.
 
Clínica
 
La harina de los cereales es una causa muy importante del asma del panadero, una alergia ocupacional muy bien definida. Los cereales pueden causar, también, otras manifestaciones por vía digestiva o cutánea.
 
Clínicamente, la alergia a los cereales se manifiesta como una alergia alimentaria clásica, que afecta a la piel, al tubo digestivo y al aparato respiratorio.
En los casos de alergia a la cerveza, por hipersensibilidad a la malta de cebada, se describen manifestaciones locales en la mucosa oral compatibles con el síndrome de alergia oral y en muchos casos se trata de pacientes con alergia al polen; el contacto posterior con el alimento produce síntomas generalizados. El maíz, en pacientes con alergia al polen de Platanus acerifolia, indujo un síndrome de alergia oral.
 
La ingestión de cereales puede producir reacciones muy graves. Algunas de estas reacciones se producen tras el contacto con cereales como alérgenos ocultos presentes en alimentos tan cotidianos como las bebidas de cola o los preparados de cacao.

Los cereales son causa reconocida de anafilaxia inducida por ejercicio en múltiples series. En general, son reacciones difíciles de diagnosticar porque el grado de ejercicio necesario y la cantidad de cereales ingeridos son muy variables, y el intervalo entre la ingestión y el inicio del ejercicio puede ser de hasta 4 horas. Los pacientes no tienen antecedentes de alergia a cereales en la infancia y el cuadro se soluciona con una dieta libre de gluten. En algunas series, incluso el 70% de los pacientes refieren que la aspirina puede incrementar los síntomas.
 
El trigo se considera una de las sensibilizaciones relativamente frecuente en los niños con dermatitis atópica y se aportan cifras de entre el 4 y el 10%, de los que un 8-17% presentan provocaciones orales positivas. En niños con dermatitis atópica y alergia a la leche de vaca, la prevalencia de alergia a los cereales parece ser alta en algunos países, pero no es frecuente en España. En este caso, la aparición de los síntomas no es inmediata tras la ingestión del alimento, lo que dificulta el diagnóstico. En los pacientes adultos, puntualmente, se han implicado en la exacerbación de la dermatitis atópica.
 
Con varios cereales se han descrito casos de urticaria de contacto y de dermatitis de contacto por proteínas, sobre todo en los panaderos. Algunos de los cereales (como la avena) se utilizan, con varios propósitos, en cosmética, sin olvidar el uso clásico de las suspensiones de avena como tratamiento de la dermatitis atópica. Se han descrito casos de dermatitis de contacto alérgica por cosméticos que contienen cereales y se ha estudiado la capacidad de sensibilización de las suspensiones coloidales de cereales en la dermatitis tópica sin que los datos indiquen un riesgo especial. Se han descrito casos de urticaria por varios cereales.
 
En relación con las reacciones alérgicas a los cereales ingeridos debemos considerar que las harinas de los cereales pueden estar infestadas de ácaros y producir reacciones de anafilaxia falsamente atribuidas a los primeros. Este cuadro se ha descrito sobre todo en países y áreas cálidas o subtropicales. Se ha descrito el alforfón como causa de rinitis y asma no ocupacionales en personas que utilizan almohadas fabricadas con este material.