Diagnóstico diferencial de la alergia al pescado

Conocer con certeza qué especie causa la reacción es clave

Existen otras reacciones adversas relacionadas con el pescado que podrían mimetizar reacciones alérgicas:
 
   

Reacciones adversas por anisakis

 
El Anisakis simplex es un parásito del pescado de la familia de los nemátodos con una amplia distribución. El gusano adulto parasita mamíferos marinos. El tercer estadio de larva se encuentra enquistado en las vísceras, cavidades corporales y músculos de muchas especies de pescados marinos y cefalópodos. La larva permanece viva en el pescado crudo o parcialmente cocinado, pudiendo producir patología en el hombre tras su ingestión, dando lugar a diferentes cuadro clínicos. La patología puede prevenirse por el cocinado del pescado a temperatura superior a 60ºC al menos durante 10 minutos, o el congelado por debajo de -20ºC al menos 48 horas antes de su consumo, ya que el parásito no sobrevive a estas temperaturas mantenidas.
 

Anisakiasis

  Se trata de una infestación por el Anisakis simplex. Cuando el hombre consume pescados marinos parasitados, crudos, ahumados o parcialmente cocinados, las larvas pueden penetrar la pared intestinal y dar lugar a dolor abdominal, nauseas y vómitos; raramente pueden existir manifestaciones extraintestinales. Endoscópicamente puede observarse inflamación, edema, erosiones y ulceraciones, e incluso, en ocasiones, visualizarse al parásito atravesando la pared intestinal. Histológicamente existe una típica inflamación eosinofílica local
      Reacciones adversas por anisakis
     

Anisakiasis Gastroalérgica

 
  Se denomina así a las reacciones alérgicas que aparecen tras la ingestión de pescado parasitado por Anisakis con manifestaciones como urticaria, anafilaxia, e incluso asma. Se producen como consecuencia de una respuesta IgE específica frente a alérgenos de Anisakis.

La reacción aparece tras la ingestión de pescado crudo o poco cocinado y los síntomas de hipersensibilidad se desarrollan en un intervalo de hasta 26 horas. Se ha demostrado la presencia de Anisakis en el tracto gastrointestinal coincidiendo con estas reacciones. En estos casos, la demostración de IgE específica frente antígenos del Anisakis es diagnóstica. El alérgeno responsable es un antígeno secretor-excretor del parásito vivo. Se ha demostrado una elevación de la IgE total y específica en el primer mes después de una reacción alérgica frente al Anisakis. Este aumento es un factor diagnóstico de la anisakiasis gastro-alérgicas cuando no ha podido identificarse el parásito por endoscopia después de una reacción. Sin embargo, la especificidad de la IgE frente a Anisakis en el diagnóstico de alergia al Anisakis es baja, ya que puede estar presente en individuos asintomáticos
 
       
   

Ictiosarcotoxemias

   
Se trata de cuadros de envenenamiento producidos por agentes tóxicos presentes en el pescado. Pueden ser toxinas producidas por microbios o algas que contaminan el pescado o toxinas endógenas del pescado. Las reacciones más frecuente las desarrollamos a continuación.
   
• 

Escombroidosis

  Envenenamiento producido por la ingestión de pescados con altas cantidades de histamina. Los peces responsables de estos cuadros pertenecen a la familia de los escómbridos e incluyen el pez delfín, el atún blanco, el atún rojo y el de aleta amarilla, y la caballa. La sardina también puede producir estas reacciones. Estos pescados tienen altas cantidades de histidina y, como consecuencia de una inadecuada refrigeración o conservación, las bacterias que contaminan el pescado descarboxilan las histidina produciendo histamina, que es la sustancia responsable de la toxicidad. Se trata, por lo tanto, de una reacción anafilactoide producida por la histamina, sin mediación de un mecanismo inmunológico. Los síntomas mimetizan una reacción alérgica a los alimentos mediada por IgE con eritema, cefalea, diarrea, urticaria, palpitaciones y, a veces, hipotensión. Duran unas cuantas horas y raramente ponen en peligro la vida, pero se han descrito casos con compromiso cardiovascular e hipotensión grave. También se ha implicado a la histamina del pescado como responsable de urticaria ocupacional. El tratamiento incluye antihistamínicos y las medidas necesarias de soporte en cada caso.
     
• 

Ciguatera

  Intoxicación muy grave originada por la ingestión de pescado contaminado con ciguatoxina, la toxina fotosintética del dinoflagelado Gambierdicus toxicus, que se almacena en los tejidos, sobre todo en las vísceras, de los peces que han comido el dinoflagelado. Se trata de una toxina estable al calor  las temperaturas usuales para el cocinado y, al menos durante 6 meses, a temperaturas de congelado comercial. Es neurotóxica y produce y produce síntomas neurológicos en el 80% de los casos a las 5 horas de la ingestión, así como nauseas, vómitos y diarrea acuosa. El pescado más frecuentemente responsable es la barracuda pero el pargo, el mero, el pedregal coronado, la corvina, y una amplia gama de pescados tropicales de arrecife pueden contener la toxina. El riesgo de intoxicaciones por ciguatera existe en todas las zonas tropicales y subtropicales de las Indias Orientales, Océano Pacífico y el Océano Índico. Sin embargo, el extensivo comercio internacional de pescado congelado acerca esta intoxicación a cualquier lugar del mundo
   

Fuguismo

  Se trata de un envenenamiento por la neurotoxina endógena del pez globo, la tetrodotoxina. Se ha observado más frecuente e Taiwán, Japón, y sudeste asiático, pero se han comunicado casos por pez globo procedente del Océano Atlántico, el Golfo de México y el Golfo de California. Los síntomas suelen comenzar entre las 2 y las 20 horas tras la ingestión del pescado. Son muy variados, con entumecimiento de labios y lengua, la cara y las extremidades, sensación de luminosidad o de estar flotando, mareos, cefalea, vómitos, dolor abdominal, diarrea, lenguaje bulbar o debilidad muscular, manifestaciones respiratorias y cardiovasculares.