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Dignóstico de la alergia al pescado

Es preciso realizar pruebas para saber qué especie da reacción

El elemento principal en el estudio de una posible alergia al pescado es una historia clínica detallada acompañada de la demostración de IgE específica y, en caso de duda, de una provocación controlada.
 
En un paciente con historia sugestiva de alergia al pescado se debe buscar IgE específica frente a la especie sospechosa y también frente a las de más frecuente consumo según los hábitos dietéticos de la región y del propio paciente. Los mariscos pueden se alérgenos contaminantes responsables de reacciones tras la ingestión de pescado. Por otro lado, los mariscos pueden ser retirados de la dieta tras una reacción alérgica al pescado, sin ninguna justificación. Todo esto puede hacer aconsejable la demostración de IgE específica frente a crustáceos, cefalópodos y bivalvos. Por último, no se debe olvidar la búsqueda de IgE frente al parásito Anisakis simplex, que puede actuar como alérgeno responsable en reacciones frente a pescados.
 
 

Pruebas cutáneas

 
       
  Se deben realizar pruebas cutáneas con extractos de las diferentes especies de pescado. Si no se dispone del extracto correspondiente y, en caso de historia clínica sugestiva y una prueba cutánea con el extracto negativa, se recomienda realizar pruebas cutáneas con punción previa del pescado fresco, y elaborado en la misma forma que desencadenó la reacción. Las pruebas cutáneas son un medio excelente para demostrar la presencia de IgE específica. La determinación de IgE específica en suero es también un método sensible, aunque en menor medida que las pruebas cutáneas, pero más caro. La cuantificación de IgE específica permite identificar a pacientes con alta probabilidad de presentar reactividad clínica y, por otra parte, es útil para valorar la evolución.   Dignóstico de la alergia al pescado
         
 
 
 

Cómo diagnosticar las reacciones alérgicas graves

 
En caso de reacciones graves, o sucesivas y recientes, la determinación de IgE específica puede ser suficiente para establecer el diagnóstico. Sin embargo, en caso de duda, la provocación oral es la prueba de referencia en el diagnóstico de la alergia a alimentos, y debe llevarse a cabo antes de instaurar una dieta de exclusión.
 
En el caso de síntomas crónicos, como dermatitis o urticaria crónica, la prueba de provocación controlada debe ir precedida de un periodo de dos o tres semanas de dieta de exclusión (sin comer pescado) con recogida de síntomas y medicación requerida. La aparición de eccema o, en su caso, urticaria tras la exposición a pescado podría ser diagnóstica. Una vez comprobada la tolerancia en la provocación, se debe continuar la recogida de síntomas y medicación requerida para controlarlos al menos 15 días más con el pescado incluido en la dieta.
 
La provocación por contacto y la provocación por vía inhalada con pescado son métodos diagnósticos útiles en pacientes que presentan síntomas tras el contacto con el pescado o la inhalación de sus vapores y, en estos casos, sustituyen la provocación oral.
La prueba de provocación es imprescindible siempre que no se demuestre IgE específica frente a la especie de pescado implicada en la reacción y, aún en presencia de Ige específica, en caso de reacciones dudosas o antiguas con el pescado implicado, o con otras especies no implicadas en la reacción cuando exista duda de su tolerancia. Es frecuente la demostración de tolerancia para algunas especies, como los escómbridos, aún con demostración de IgE específica. Es aconsejable comenzar a valorar la tolerancia en cada paciente con aquellas especies taxonómicamente más alejadas, de las que le han provocado los síntomas, y con los niveles más bajos de IgE sérica específica. Siempre que se demuestre la presencia de sensibilización, sin tolerancia clínica demostrada después de la reacción clínica en estudio, se llevará a cabo una prueba de provocación controlada antes de aconsejar la introducción en la dieta de cualquier especie de pescado.
 
Según algunos estudios, la mayoría de los pacientes alérgicos a pescados toleran atún, aún con IgE específica frente a esta especie. Sin embargo, alguno de estos pacientes sólo toleran atún en conserva y presentan reacciones alérgicas tras la ingestión de atún fresco cocinado. Este hecho está en relación con el proceso de preparación de las conservas que son sometidas a altas temperaturas (120ºC) y tiempos prolongados de cocinado de hasta 14 horas. Por eso es necesario comprobar la tolerancia en cada paciente.