Tratamiento de la alergia a los frutos secos

Cómo diagnosticar al niño alérgico

 

     
  La alergia a los frutos secos no es hereditaria, actualmente no hay cura, solo la evitación y medicación de rescate.

Sin embargo, para la avellana y el cacahuete hay estudios experimentales con vacuna, uno de ellos realizado por un grupo español. Explica la doctora Belén de la Hoz, coordinadora del Comité de Alergia a Alimentos de la SEAIC, que además señala que existen "otras alternativas experimentales como anticuerpos monoclonales (Omalizumab) o inducción oral de tolerancia que también se están desarrollando."
  Tratamiento de la alergia a los frutos secos
     
 
 
 

El único tratamiento de la alergia a los frutos secos es la dieta de exclusión, es decir, evitarlos, y en caso de niños atópicos, es la prevención retrasando de su introducción en la dieta.

 
Como el resto de alimentos a los que se tenga alergia, se debe hacer dieta evitando el fruto o los frutos secos "culpables". Los expertos señalan que la llamada desensibilización con frutos secos o vacunas se está realizando en algunos pacientes, pero no están generalizadas y existe poca experiencia.
 
La alergia a frutos secos sí que puede desaparecer, aunque es difícil. Explica la doctora Mónica Antón, miembro de la junta directiva actual de la AVAIC y del comité de alergia alimentaria de la SEAIC: "Así como la alergia a leche de vaca y huevo desaparece en la mayoría de los pacientes, la alergia a los frutos secos es más difícil que desaparezca. Probablemente interviene el hecho de que las trazas de frutos secos se encuentran en muchos productos que se consumen si ser conscientes de ello".
 
 
     
  En una persona diagnosticada de alergia a uno o varios frutos secos deben realizarse controles esporádicos cada cierto tiempo con el fin de comprobar si esa sensibilización ha disminuido o incluso desaparecido, al realizar la dieta exenta de forma estricta.  
     
  Cuando la aparición de la sensibilización se produce en edad temprana y si se hace la dieta de exclusión de forma correcta, en ocasiones se consigue solucionar la alergia.  
     
 
 
Hay que tener en cuenta que hasta un tercio de los casos de reacciones anafilácticas puede presentar una segunda ola de síntomas que ocurren varias horas después del ataque inicial; por lo tanto, podría ser necesaria la permanencia del alérgico bajo observación en una clínica o un hospital durante 4 a 8 horas después de la reacción, como señalaba la doctora Antón.
 
 

Diagnóstico de la alergia a los frutos secos

 
     


El diagnóstico de la alergia a frutos secos se realiza mediante una anamnesis o historia clínica y realizando las pruebas cutáneas con los extractos de frutos secos comerciales existentes en el momento actual o con los frutos secos en fresco (lo que se denomina "prick-by-prick").

También es posible realizar determinaciones sanguíneas de IgE específica frente a estos alimentos por separado.
  Diagnóstico de la alergia a los frutos secos
   
   
     
     
 
Además, como señala la doctora Mónica Antón, miembro de la junta directiva actual de la AVAIC y del comité de alergia alimentaria de la SEAIC, "si todavía existen dudas, se pueden realizar pruebas de exposición controladas con cada uno de ellos por separado para descartar o confirmar su tolerancia."
   
 
 
En el caso de Nerea tuvieron que dar algunas vueltas para conseguir que la diagnosticasen, como nos cuenta su madre, Nuria Miguel:
 
"Acudimos a un centro privado y el alergólogo que nos atendió se negó a realizarle las pruebas en piel ("prick") en la consulta por el alto riesgo de que la niña volviera a tener una reacción grave y no estar preparados para poder atenderla en ese caso.
 
Nos recomendó que todas las pruebas médicas se hicieran en centro hospitalario por el bien de la niña. Acudimos al hospital y le realizaron las pruebas de alergia en piel y una analítica de sangre para medir la IGE específica a cada fruto seco y cacahuete.
 
Desde que la niña nació tiene alergias alimentarias. Lo que recibí con su diagnóstico fue un informe médico y nada más. En la desesperación busque y encontré el apoyo de una asociación. Padres y madres que habían pasado o que estaban pasando por la misma situación. Su información fue vital para que mi hija tuviera una vida más normalizada." Nuria Miguel es miembro de la Junta directiva de Asociación Española de alérgicos a alimentos y látex AEPNAA.