Síntomas de la alergia a la leche de vaca

 

    Alergia a la leche de vaca
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La aparición de los síntomas suele coincidir con la introducción de la lactancia artificial, tras un período de lactancia materna en los primeros meses de vida. Los síntomas pueden aparecer incluso con la primera toma.

Si el niño tolera bien los primeros biberones, el intervalo entre el comienzo de la alimentación artificial y la aparición de los síntomas no suele ser superior a una semana.
  Lactancia artificial
 
Los síntomas aparecen en la primera hora tras la ingestión de la fórmula láctea, a veces solo en unos pocos minutos. La gravedad es variable, desde síntomas cutáneos muy leves hasta cuadros de anafilaxia, dependiendo del grado de sensibilización y de la cantidad ingerida. Los pacientes con anafilaxia pueden sufrir reacciones graves con pequeñas cantidades de proteínas lácteas, a veces ocultas en otros alimentos o medicamentos. En el extremo opuesto, los pacientes poco sensibilizados pueden necesitar grandes cantidades del alimento para desarrollas síntomas.
 
 
     
  Además de por ingestión, la leche puede producir síntomas por contacto directo o indirecto y también por inhalación, como puede suceder con los niños con anafilaxia o en los adultos con alergia ocupacional.

Por orden de frecuencia, lo más habitual son los síntomas cutáneos, seguidos de los digestivos o la asociación de ambos. Los síntomas respiratorios y la anafilaxia aparecen solo en el 1%.
 
     
 
 
Entre los síntomas cutáneos, el eritema generalizado, con o sin urticaria aguda, o con componente de angioedema, se presenta en algo más del 50% de los pacientes. Puede existir afectación palpebral, de labios, y/o de manos y pies. Un 10-15% de los casos presentan solo síntomas locales de tipo eritema perioral tras la ingestión de la fórmula adaptada. Estos cuadros leves pueden preceder a otros de mayor gravedad. Algunos pacientes presentan sintomatología previamente a la introducción de la lactancia artificial con clínica de eritema o urticaria localizada en las zonas de contacto accidental con la leche. La dermatitis atópica, que constituye un problema muy frecuente en los primeros meses de vida, puede ser provocada o exacerbada por la ingestión de proteínas de leche de vaca (PLV).
 
Pueden presentarse síntomas digestivo, como vómitos o diarrea, sin ninguna característica específica que los distinga de los causados por otras etiologías. El rechazo sistemático del biberón, junto con llanto e irritabilidad, en un lactante sin otro síntomas patológicos, pueden ser signos sugestivos de alergia a las PLV, si bien se siguen, tras la ingestión, de otros síntomas más objetivos.
 
     
  Anafilaxia: es una reacción alérgica grave  
  Los Alérgenos que con más probabilidad pueden producir Anafilaxia son: alimentos, medicamentos, picaduras de insectos, látex y parásitos.  
     
  PLV: Proteína de leche de vaca  
     
 
Los síntomas respiratorios son menos frecuentes. Los cuadros de rinoconjuntivitis aguda con secreción nasal serosa, estornudos y lagrimeo, se observan con frecuencia en provocaciones controladas, precediendo a la afectación de otros órganos. Más raramente, pueden aparecer de forma aguda, inmediata a la toma, cuadros de dificultad respiratoria de vías bajas, o de edema de glotis con disfonía y dificultad respiratoria, que pueden suponer un compromiso vital inmediato.
Los síntomas graves se han relacionado a veces con muerte súbita. En los pacientes mayores de 4 años con alergia persistente a la leche de vaca, la clínica grave es muy frecuente.
 
Con el tiempo, la gravedad de la sintomatología y el tipo de clínica presentada por el paciente puede variar, y la mayoría de los niños con alergia a las PLV tienen una evolución favorable hacia la tolerancia.

La leche puede aparecer como alérgeno oculto. En múltiples preparaciones culinarias, en productos cosméticos y medicamentos, y un largo etcétera, que incluye los guantes de látex (si tienen caseína en su interior).