Experiencias de alérgicos al pescado

Los afectados cambian su dieta y su forma de cocinar y comprar

 

     
  A menudo, y lógicamente, las alergias al pescado se descubren tras una ingesta que provoca un primer episodio de reacción inmunitaria a la ingesta o el contacto directo con el pescado.  
     
 
 
El caso de Carol A. Correa es un buen ejemplo, pese a que su alergia es principalmente al marisco, puesto que la sintomatología es muy similar. "Descubrí que era alérgica al marisco hacia los 15 años: estábamos de vacaciones y yo comía un cóctel de gambas, que hasta entonces podía tomar. Recuerdo que me empezó a picar mucho la garganta, el cuello, una parte del brazo y me faltaba el aire. Mis padres vieron como me rascaba y me preguntaron. Comencé a ponerme roja y a tener mucha ansiedad. Me dieron un antialérgico hasta que llegamos al hospital donde neutralizaron la crisis".
 
Otra alérgica, Pilar M. Díaz afirma: "Yo descubrí que era alérgica a los 23 años, tras asistir a una boda en la que servían, entre otras cosas, merluza, y mucho marisco. Se me hincharon los labios, se me enrojeció la cara y pasé la noche con dificultades para respirar. La verdad, pensé que me había intoxicado con el marisco. A la semana siguiente, al visitar al médico, me dijo que debía hacerme las pruebas porque sospechaba que podía ser una reacción alérgica. En efecto, era alérgica a varios tipos de pescado, entre ellos la merluza. Curiosamente, el marisco no suponía ningún problema, y me alegré porque me encanta comerlo".
 
Tras el primer episodio de síntomas y la posterior visita al alergólogo, comienza la parte del diagnóstico de la alergia mediante las pruebas médicas. "Durante mucho tiempo, los alergólogos hemos estado usando una prueba diagnóstica que consisten en transmitir suero para obtener una respuesta local que nos permita dilucidar cual es el grado de sensibilidad alérgica", afirma Hernández Azbeitia. El descubrimiento de la Inmunoglobina E (IgE) por los doctores Küstner y Prausnitz permitió avanzar en el diagnóstico de este tipo de alergias y en su tratamiento. El propio Küstner sufría de alergia al pescado. Curiosamente, este tipo de proteínas plasmática está diseñada para proteger al cuerpo de determinados parásitos, aunque acabe provocando reacciones alérgicas al pescado.
     
Los métodos de diagnóstico han evolucionado mucho desde entonces. "Actualmente se hacen extractos directamente o análisis de laboratorio". El protocolo que hay que seguir sería, según el alergólogo Francisco Javier Hernández Azbeitia, del Hospital Nuestra Señora de la Montaña de Cáceres :

"Realizar historia clínica e historia natural, pruebas cutáneas y pruebas de laboratorio. También es función del alergólogo analizar el resto de pescados que haya podido tomar el paciente. En el caso de los adultos se puede distinguir mejor el grupo de pescados que provoca la alergia."
 
     
El punto de vista del paciente es interesante, porque desde el momento del diagnóstico, asume la responsabilidad de seguir las instrucciones médicas para evitar sucesos posteriores de esta índole. "Me realizaron pruebas de sangre y de alergia a los alimentos; el médico preguntó lo que había comido y, a raíz de ese momento, descubrieron mi alergia. Soy alérgica a todo tipo de mariscos, y a algunos componentes presentes en ciertos pescados. No puedo comer: gambas, chocos, chopitos, mejillones, calamares, langostinos, cangrejo, pero tampoco caviar u otro tipo de huevas de pescado, ni crudos ni cocinados Tampoco puedo tomarlos en ninguna comida combinada, ni tan si quiera en ensaladas." comenta Carol A. Correa.
 
 
 

Impacto de la alergia al pescado en los pacientes

 
Inevitablemente, la vida del paciente cambia tras conocer la naturaleza de su alergia. "Al final te acostumbras a que no lo puedes comer, el problema surge en que si no te gusta no pasa nada, pero cuando te gustan esos alimentos, sabes lo que te estás perdiendo", comenta Correa. "Tengo que tener mucho cuidado –insiste– porque si quedo para comer con amigos o en grupos muy grandes, lo normal es hacer paella, por ejemplo. Es un plato muy rico y que da para muchas personas, pero yo no la puedo puedo tomar y siempre debo tener cuidado si la pruebo".
 
Al final el alérgico tiene la doble tarea de acomodar su dieta evitando los alimentos alergénicos, aún en dosis muy pequeñas, y conocer de qué modo debe reaccionar en caso de sufrir un episodio fuerte de reacción alérgica. Al margen de esas salvedades, lo cierto es que se puede tener una dieta perfectamente sana siendo alérgico a una o varias clases de pescado, básicamente porque se puede encontrar sustitutos nutricionales al consumo de pescado, como otras fuentes de proteínas tales como la carne.
 
No olvidemos que, alergias a parte, es habitual ver a vegetarianos y veganos (vegetarianos estrictos) que consiguen tener una alimentación sana prescindiendo totalmente de las proteínas animales. Aunque es difícil igualar las concetraciones protéicas de la carne, el pescado o los huevos, lo cierto es que hay alimentos vegetales que pueden suplir esta carencia, aunque en cantidades mucho más grandes. Las legumbres o la soja y sus derivados son claros ejemplos de ello. Como nos explica Carol C. Correa, el paciente encuentra alternativas en aquellos productos que no le provocan reacción inmunológica. "Suplo las propiedades de estos alimentos con otros, el pescado sí que lo puedo tomar, normalmente suelo comer atún o bacalao. Curiosamente el pulpo (un molusco) también lo puedo tomar, aunque normalmente no lo como".
 
Sin embargo, como en todas las alergias existen grados, tanto en la intensidad de las reacciones, como en el modo de tomarse la nueva dieta. Pese a las órdenes tajantes del alergólogo, Pilar M. Díaz ha comido pescado varias veces en los 15 años que lleva sufriendo la alergia. "Sé que no debería, pero en ocasiones no he podido resistirme ante un buen pescado asado y, aunque he comido poco, he sufrido los mismos síntomas que la primera vez. Se me hinchan la cara, los labios y la garganta, y me pica todo el cuerpo. Los antiestamínicos ayudan, pero aún así resulta muy molesto". El riesgo de este tipo de comportamientos es muy elevado por las posibilidades de sufrir una anafilaxia.
 
En general no existen reacciones cruzadas entre la carne y el pescado. Como nos explica el doctor Francisco Javier Hernández Azbeitia, Vocal de la Asociación Española de Alergología y miembro del servicio de alergología del Hospitla Nuestra Señora de la Montaña de Cáceres:
 
 
     
  "se empiezan a ver cada vez más casos de reacciones cruzadas en diversos grupos de alimentos animales como por ejemplo alérgicos a la leche de vaca con la carne de ternera. Los más típicos son dérmico de gato con carne de cerdo, pluma de ave y huevo y el de leche de vaca. No tiene nada que ver la alergia a la carne con la del pescado, aunque en raras ocasiones se producen alergias cruzadas por una proteína en concreto que pueda presentarse en carnes y pescados". Tampoco se han descrito reacciones cruzadas con la alergia al marisco, aunque ocurra a veces que un paciente sufra ambas alergias, éstas se deben a distintos alérgenos.  
     
 
 
 
     
 

Cómo sospechar de la alergia al pescado

   
  Las reacciones corporales asociadas a la alergia al pescado son similares a las que producen otras alergias alimentarias, apareciendo los primeros síntomas entre 30 y 90 minutos después de la ingesta.

Los síntomas más habituales son los cutáneos, con episodios de fuerte picor y la aparición de urticaria e hinchazón localizada.

También pueden aparecer síntomas digestivos (diarrea o vómitos) y respiratorios (rinitis, asma...).
  Trastrorno por déficit de atención e hiperactividad
   
  En algunos casos las reacciones pueden ser muy fuertes y con la participación de varios órganos (anafilaxia o reacción alérgica severa), lo que puede poner en peligro la vida del paciente. Como en otras alergias alimentarias, también se pueden producir reacciones alérgicas sin que haya una ingestión directa, ya sea por la vía tópica (al tocar el pescado) o respiratoria (al entrar en una lonja, por ejemplo).
   
 
 
 

Tratamiento: evitar el pescado y sus derivados

 
Una vez se conoce bien a qué especies de pescado el paciente es alérgico, es tan importante que elimine absolutamente de su dieta ese producto como conocer los medicamentos antistamínicos que puedan hacer remitir la reacción alérgica en el caso de una ingesta accidental. Aunque la alergia al pescado aparecida en la infancia puede desaparecer, una vez llegada la edad adulta es mucho menos común que el cuerpo comience a tolerarlo. En todo caso, ante los menores signos de tolerancia al alérgeno, médico y paciente deben empezar un proceso de exposición controlada antes de reintroducir estos alimentos en la dieta.
 
Resulta de vital importancia, además, que el paciente tome precauciones más allá de la dieta, porque una reacción provocada por cualquier elemento que haya tocado el pescado alergénico puede provocar un episodio alérgico o, incluso, anafilaxia. Por tanto, se atenderá también a cómo se cocina la comida. ¿De qué forma? Evitando mezclar utensilios o usar aceites que hayan estado en contacto con el pescado. Se recomienda, por ejemplo, utilizar menaje propio en casa, si el resto de los habitantes consumen pescado, y evitar los restaurantes de pescado, ya que las probabilidades de que haya una reacción alérgica por contaminación indirecta son mucho mayores.
 
En definitiva, el paciente está capacitado para llevar una vida perfectamente normal, siempre y cuando sea consciente de su alergia y actúe de forma responsable. Carol A. Correa lo sabe bien. "Los productos están bien identificados, siempre te dicen si contienen trazas de algo, normalmente sabes qué comprar y dónde comprarlo. No obstante, es complicado hacer la compra sabiendo que hay algún alérgico en la familia, así como hacer las comidas".