Alergia al epitelio de animales

Gatos y perros, las macotas que más alergia dan

 

Alergia al epitelio de animales   La alergia a animales se produce por la inhalación o el contacto con la caspa, pelo, orina, saliva o suero de los animales. Puede ocasionar rinoconjuntivitis, dermatitis, asma y anafilaxia por mordeduras.
  Los alérgenos de los animales son causa reconocida de alergia y asma desde hace tiempo. Los que causan alergia con más frecuencia son los gatos, perros, caballos, conejos, hámsteres (común y siberiano) y ratones
  Los alérgenos están contenidos en el epitelio, excreciones y secreciones de los animales. El aumento en la prevalencia de sensibilización alérgica y asma se ha relacionado, en parte, con el modo de vida actual, que acarrea una exposición mayor y más prolongada a los alérgenos del interior de las viviendas.
 
Dr. Santiago Quirce Gancedo
Servicio de Alergia, Hospital de la Paz
 
 
 
Entre un 8 y 29% de los hogares europeos tienen gato, y del 6 al 32% conviven con perro. Además, la exposición a los alérgenos de animales es muy extensa debido a su facilidad de dispersión, lo que sensibiliza a un porcentaje importante de personas predispuestas, aunque no convivan con mascotas
 
Según un estudio epidemiológico realizado en consultas de Alergología en España en 2005, un 25,8% y un 15,2% de los pacientes asmáticos en España conviven con perros o gatos respectivamente. Un 19,6% están sensibilizados a epitelios, lo que constituye la tercera causa de asma alérgica. La alergia a perro como causante de asma parece ser menos frecuente que la del gato, quizás porque pasan más tiempo fuera de las viviendas y se lavan con más regularidad.
 
En el estudio del NSLAH ("National Survey of Lead and Allergens in Housing") se detectaron niveles elevados de todos los alérgenos domiciliarios en la mitad de las 831 casas estudiadas de 75 localidades de los EE.UU. Un 45,8% de ellas tenían niveles altos de al menos tres alérgenos, fundamentalmente de perro y gato. Las casas de los asmáticos tenían una mayor cantidad de alérgenos y, entre los individuos alérgicos, una exposición elevada a los alérgenos en la vivienda aumentó significativamente la probabilidad de tener síntomas asmáticos.
 
 

La exposición precoz al alérgeno, discutida

 
Aunque el papel de la exposición precoz a alérgenos de animales es muy discutido, en el posterior desarrollo de sensibilización hay evidencia de que los alérgenos domiciliarios tienen un papel clave como factores desencadenantes y agravantes del asma en personas sensibilizadas. Estos hallazgos indican la importancia de reducir la exposición a alérgenos como parte fundamental en el tratamiento del asma, lo que en muchos casos implica la necesidad de retirar la mascota del domicilio.
 
La mayoría de estos alérgenos, contenidos en las secreciones y excreciones de los animales, pertenecen a la familia de las lipocalinas, que en los animales tienen función de feromonas, y a las albúminas, responsables de gran parte de la reactividad cruzada encontrada entre animales de diferentes especies
 
 
Los alérgenos de animales, a diferencia de los ácaros, se transportan en partículas pequeñas, que permanecen suspendidas en el aire y se dispersan con mucha facilidad. Así, pueden sensibilizar a personas que nunca tuvieron animales y ocasionar síntomas en personas alérgicas.
 
 
Existen diferencias biológicas entre los alérgenos de animales y los de los ácaros que pudieran explicar la menor prevalencia de sensibilización a animales y la diferente respuesta inmunitaria descrita en algún estudio. Aquí se incluye la asociación encontrada entre riesgo menor de sensibilización y niveles elevados de exposición a alérgenos de animales, y el desarrollo de tolerancia clínica en algunos individuos alérgicos. Hay datos que sugieren que la exposición precoz a mascotas en los primeros años de vida modula la respuesta inmunitaria y el desarrollo de enfermedades alérgicas en la infancia, lo que persiste en la edad adulta.
 
No obstante, este efecto protector es poco claro porque los resultados no son consistentes en todos los estudios. Por ello, no se pueden establecer recomendaciones adecuadas para la práctica clínica.